Se escapa el invierno
por esa ventana que ahora, cuando llega la noche
mantengo abierta
mientras la primavera entra por ella
y entra sin pedir permiso
y porque sabe que haga lo que haga
tiene asegurado un buen recibimiento.
Casi nadie critica a la primavera
o que mal me sienta la primavera
y menos si después de un invierno malo
vendrá una buena primavera.
O eso es lo que dice una canción.
Primavera, que de momento
está libre de guiris que invaden todo lo que más apreciamos
hay algunos,
pero esos algunos no son tan agresivos
como los que vendrán en próximas oleadas.
Ahora se puede notar la caricia del viento
sentir el latido de ésta roca que está más viva que nunca
y el aliento en la nuca del mar que la empuja
o que lo intenta, pero que no puede con ella.
Está bien anclada ésta preciosa Isla.
Junto al otoño
son las dos mejores estaciones del año
mucha menos gente,
y en consecuencia, menos ruído, menos alboroto
todo más o menos fluye...
temperatura suave
se pueden escuchar las olas del mar
y ya no entran por la bocana del puerto
cientos de barcos que han salido a lo largo del día.
El mar sufre con tanto barco en su seno
sufre con los motores encendidos escupiendo aceite y gasóleo
con el contínuo chapoteo de los que se tiran al mar
de la agresividad que emanan
y de la imbecilidad de que a ver quién llega primero
y porque mi motor es mucho más potente que el tuyo.
Después llegan al muelle
y parecen extraterrestres que vienen de otro planeta,
bajan del barco
y ni siquieran te miran ni te saludan
y montan en su coche todoterreno de 100.000 euros
y se van a cenar donde sólo cena la élite.
En conclusión:
ellos son élite
y tú eres mierda.
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