Dicen que las palabras

 Dicen que las palabras

son un superpoder que tenemos los humanos

el don de la palabra está por encima de todo

puedes vender lo que quieras

puedes convencer a quién sea

que sería mejor vivir en una secta

y que tendrás que donar todo lo que tienes y más

que en fin, que somos putos pecadores

que no sabemos hacer otra cosa, que pecar y reincidir

y con el don de la palabra

le puedes convencer de que tú eres el altavoz de dios

su correa de transmisión o su canal de televisión

y por eso te ha dotado de poderes divinos para hablar en su

 nombre.

Dicen que las palabras

te pueden abrir todas las puertas

pero también te las pueden cerrar

y porque hay palabras tan agresivas

que se convierten en balas asesinas

que primero te hieren

y que después, te matan.















Joan Margarit


 

11 DE MAYO Y LUNES del 2.020 (Tiempos de Pandemia)

 

11 de mayo y lunes
11 de mayo
y primer día de la desescalada,
veremos como va el asunto,
nos jugamos mucho
y ya que estamos
os voy a dar una primicia,
como esto salga mal
y haya que volver para atrás,
yo anuncio y a voz en grito
que cogeré la baja
y no tengo que inventarme nada,
llega con leer mi historia clínica,
tengo 64 años,
soy diabético empedernido y no lo soy por vicio,
soy hipertenso sin causa ni motivo evidente
y con estos tres puntos tengo de sobra...
vamos a ver,
que la primera vez o sea ésta que acaba de pasar,
todo nos cogió de improviso
y yo no iba a bajar del carro en plena batalla,
pero ahora sabemos un poco más como va la cosa
y además, sabemos que ahora depende de nosotros,
que si lo hacemos bien... daremos otro paso al frente,
pero si volvemos hacia atrás
es porque lo hicimos fatal y punto
y entonces el menda va a decir:
me pido la baja
y nada de que hay que ser valientes,
porque yo ya he demostrado que lo soy,
es que pasar de ser valiente a ser gilipollas
hay un sólo paso,
mi juramento hipocrático está cumplido y con creces,
aunque en realidad...
poco me importa el dichoso juramento,
yo soy médico porque quise serlo,
y vamos a ver...nadie me regaló nada,
y lo de abandonar en medio de una batalla
no es algo con lo que me identifique
ni está descrito en mi manual de funcionamiento,
si tengo que estar en primera fila,
aunque me disguste,
allí estaré...
pero si por una payasada de unos cuantos payasos,
tengo que estar de nuevo en primera fila
¿sabéis lo que os digo?
que se coman el marrón ellos solitos,
el menda estará de baja y hasta nuevo aviso,
yo no estudié medicina para salvar a mierdas,
yo la estudié para salvar personas
y creo que dentro del concepto persona
no entra éste tipo de mierdas.


















LO VOCACIONAL

 

Me encantan los que dicen que ellos tienen que currar porque necesitan la pasta gansa, la pasta de euros y no la otra. Y eso no se dice por obvio y evidente (que también lo es), sino porque es una forma de llamarnos a los demás, cortitos. O que se piensan ¿qué los demás lo hacemos por placer y gusto?...Eso pensaba yo cuando curraba y por eso curraba y porque así lo tenía de claro y era para ganarme un sustento o como también se dice, para ganarme la vida. Tampoco curraba por esa mierda de argumento que se usaba sólo para los curas y médicos, por vocación. Y como si la vocación te diera de comer por si sóla. Y el viejo argumento de la vocación o sea que he nacido queriendo ser médico y porque antes de nacer así estaba decidido, siempre lo usaron para tenerte atado en corto y para explotarte un poco más. Y eso ¿quién se lo cree?. Históricamente nos han utilizado con ese argumento sobre el tema vocacional y porque su consecuencia inmediata era, que como el asunto era vocacional tenías que ser médico las 24 horas del día y los 365 días del año. Ni durmiendo dejabas de ser médico y fuera de tu trabajo y a cualquier hora del día o de la noche, te podían ir a buscar a casa y porque eras médico vocacional y ese era tu deber y porque estaba escrito en tu ADN. La vocación no se paga, ni se compensa con nada y si reclamabas que tenías derecho a descansar, serías calificado como un mal médico. Y el tema en mi caso, sería muy sencillo de explicar. En bachillerato había la opción de escoger letras o ciencias y yo escogí la rama ciencias, porque pensaba que la biología me iba a gustar y tampoco por nada especial y simplemente era porque yo tenía una especial debilidad por los animales. Y ese era mi principal y único argumento. Cuando más tarde y en la Universidad tuve que escoger una carrera en concreto yo había estrechado mi abanico de posibilidades a dos carreras: Biología o Medicina. Y para saber cual iba hacer, eché una moneda al aire y para jugármela a cara o cruz y me tocó cara y cara, era Medicina. Y echando una moneda al aire arreglé el tema de mi vocación.

Y con todo esto trato de demostrar todo lo vocacional que fue el tema de la medicina en mi vida. Recuerdo también, que un día estaba en mi casa cortando un pollo y tendría como unos 10 años y ese día lo corté especialmente bien y entonces mi padre más en broma que otra cosa me dijo: pareces un médico cirujano operando un pollo. Y yo como un atontado que era, me quedé con esa copla de que parecía un médico cirujano. Y esa tontería también influyó en la posible opción de que pudiera hacer medicina. Después y tres años más tarde y poco a poco me fue gustando un poquito más el tema médico y hasta que llegó un momento en que sentí que me gustaba mucho y que disfrutaba con esa carrera. Y en mi entorno de estudiante médico había de todo un poco. Había muchos porque papi o mami o los dos a la vez, eran médicos y estos eran más propicios para creerse la teoría del ADN que llevaban en su sangre y que se la transmitían a sus hijos. Eran los místicos de la medicina, eran los que pensaban que éramos una especie de secta dedicada exclusivamente a la medicina, pero eso era en la teoría y porque en la práctica, eran los primeros en hacer lo que les daba la gana y porque al fin y al cabo, también era niños de papá y de mamá y que a su vez, ganaban un buen montón de pasta y eso los hacía ser también niños ricos, mimados y consentidos y de cara afuera presumían de querer ser médicos. La medicina de por sí siempre fue elitista, aunque hubo épocas excepcionales y por donde nos colamos unos cuantos que procedíamos de la clase media. Hoy en día abren o cierran la mano según les convenga a ellos y queremos más médicos pues abrimos el grifo o menos pues lo cerramos. Como todos, también formamos parte de la ley de la oferta y la demanda y en fin somos tan mercancía como lo son otros.

Pero con lo vocacional haremos un punto y aparte. Y porque en una sociedad de mercado puro y duro, lo vocacional no se paga, ni se compensa con otras medidas que te mejoren un poco la calidad de tu vida. Lo haces y porque es tu deber vocacional tener que hacerlo y que dios te lo pague o que te lo compense, pero nosotros ni de coña vamos a compensarte con algo. Lo vocacional es una forma más de explotación.












Nadie vive perfectamente planificado


Nadie vive perfectamente planificado

aunque no por ello, dejen de intentarlo

nos quieren cuadrados, obedientes, sumisos

aburridos, que no soñemos con imposibles

que sigamos al líder de la manada con los ojos cerrados

que no arriesguemos sin antes pedir permiso

a la autoridad pertinente

que no soñemos, que los sueños son peligrosos

que la vida es para vivirla...

Y yo digo lo mismo

que la vida es para vivirla y disfrutarla

pero en mi concepto de vida

entra la rebeldía

el tener tu propia utopía

el ser sincero y honesto

y si hay que dar un golpe en la mesa

y para que los demás te escuchen

habrá que darlo

y para reclamar que no somos fichas de nadie.















DE MOMENTO, NO

 

De momento no,
de momento recopilo y acumulo
todo lo que veo y siento.
De momento soy una esponja
que no distingue entre lo bueno y lo malo,
y por eso hay veces en que me hago selectivo
y absorbo la esencia de tu savia
y me quedo con el extraño poder de tus caricias
y que algunos llamamos, placer.
De momento, soy un experimento
en período de prueba,
y soy un trozo de carne con más alma que cuerpo,
un ser confuso y aturdido,
un alma perdida en una fosa común,
un buscador de oro en tierra de nadie,
un idealista que se ha quedado sin ideas,
un interrogante que busca donde asentarse,
un ser que duda hasta donde está el mar muerto,
y por eso, de momento no,
de momento sigo sintiendo
y prometo
nunca olvidar el poder de mis sentimientos.













DETALLES


Hoy es martes o eso creo y día 14 (hace 8 años lo era y ahora también lo es) y esto es una coincidencia que a veces se da en el tiempo y mes de Mayo y mira que lo venía venir, hace unos meses veía que el mes de Mayo estaba lejano y ahora estamos a mediados de ese mismo mes y cuando llegue el Verano ya estaremos en el Otoño y esa rueda se marea por si sola y hasta hay veces, te quita las ganas de comer y de dormir. Y los años, que decir de los años, hace nada estábamos en 1980 y ahora estamos en 2.013 y en otro suspiro estamos en el año 2.026, que es ahora el año presente. Esto lo digo yo y me apoyan todos los viejos del mundo. Así que tengo mis apoyos, mis expertos apoyos, mi comité de expertos que saben más de la vida que todos vosotros juntos. A mí esa sucesión infernal de días y noches y de noches y de días me vuelve loco, y no tanto por su velocidad, si no porque esa sucesión tan rápida no me da tiempo a retener la sustancia que tiene cada día. Porque cada día tiene su punto, esa pizca de sal que le da el sabor adecuado y hace que cada día sea distinto, increíblemente diferente y que lo hace, único.
Y eso es lo que más duele, el no poder retener los detalles, cuando los detalles son la sal de la vida. A veces repasamos viejas fotografías y nos sorprendemos que en ellas siempre encontramos algo nuevo, un detalle que se te había escapado, ese vestido tan bonito, esa corbata mal anudada, esa rama del árbol y que era de un ciruelo japonés y era el árbol por el que siempre trepaba y como fuera un mono. Además estaba al lado del pozo de toda la vida. Y cuando las ciruelas se pasaban de maduras se llenaba de nubes de avispas en busca de su delicioso néctar. Todos esos recuerdos se agolpan unos sobre otros y van saliendo poco a poco y en cada visual de la misma foto.
Los detalles lo hacen casi todo. Por pequeños detalles queremos a una persona. Por un minúsculo detalle te haces amigo. Por otro detalle dejas de tenerlo. Por dejar de tener detalles... ya ni le hablas. Por un detalle, te viene un bello recuerdo y por un detalle dentro de ese bello recuerdo, te vienen otro montón de recuerdos que a la vez, tienen otro montón de detalles que de cada vez, serán más minúsculos. Y así, tirando del hilo es como desenrollas la madeja de los recuerdos.
"Si miras hacia atrás son recuerdos, si miras hacia delante, son sueños" y tanto los recuerdos como los sueños, se componen de pequeños detalles y cada detalle es un día que pasa y por eso en el fondo me da tanta rabia que pasen los días y se vayan deshilachando en el olvido del paso de los días, tantos y tantos pequeños y diminutos detalles.



















LA SOLEDAD ERA ESTO (Juan José Millás)

«La soledad es una amputación no visible, pero tan eficaz como si te arrancaran la vista y el oído y así, aislada de todas las sensaciones exteriores, de todos los puntos de referencia, y sólo con el tacto y la memoria, tuvieras que reconstruir el mundo, el mundo que has de habitar y que te habita».

HACE UN AÑO QUE MURIÓ PEPE MÚGICA (Y como se le echa de menos)


 El tal Marwan decía esto sobre la muerte de Pepe Múgica hace un año (13 de mayo del 2.025):

Se nos ha ido el más grande todos. El único estadista que encarnaba la defensa absoluta de los derechos humanos y el amor a la vida y a las cosas pequeñas y buenas. En un mundo inmerso en la producción desaforada y el individualismo depredador de los mercados, él encarnaba exactamente lo contrario, la conexión con uno mismo y con los otros, los espacios compartidos, el amor por el prójimo, la paz, las cosas hermosas. Pepe es y será siempre un faro, un referente absoluto para todos los que soñamos con un mundo más bello y más justo. Que viva su luz por siempre en el corazón y en el recuerdo de todos nosotros. Te amo, Pepe. Buen viaje, compañero.

LOS VERANOS DE MI INFANCIA

 

Hoy por la mañana cayeron cuatro gotas de lluvia y el resto del día, ha ganado claramente el sol y por goleada. Sol suave, cariñoso y amable y que me hace recordar a los veranos de mi infancia y porque la excepción en aquellos tiempos, eran las altas temperaturas que de cada vez con más frecuencia, se dan en mi tierra gallega. Mis veranos siempre fueron frescos, agradables, sonrientes y porque siempre estuvieron llenos de risas y de momentos agradables e inolvidables. Los veranos de mi infancia siempre fueron felices y si tuviera que elegir en que época de mi vida fuí más feliz, diría y sin pensarlo, los veranos de mi infancia y de una pequeña parte de mi pubertad. Después ya no lo fueron tanto y porque entré en ese bucle de la rebeldía hacia todo lo que me oliera a burgués. Y veranear era de burgueses acomodados. Y yo quería ser más o ser de otra forma más revolucionaria y rompedora y el modo veranear no entraba dentro de mis esquemas mentales. Por tanto y de repente y a los 14 o 15 años, dejé de veranear y porque simplemente ya no disfrutaba del veraneo. 

Disfrutaba leyendo libros de todo tipo, hablando a todas horas de todo, pensando que tenía mucho que aportar al mundo, soñando en otro nuevo mundo y en todo lo que yo podía hacer por conseguirlo. De repente la playa dejó de gustarme y tumbarte al sol era una pérdida de tiempo y el bañarte era una gilipollez y el amar era el único lujo que me permitía hacer y al ser el único, pues figuraros como amaba. Amaba tanto y con tanta pasión, que llegué a pensar que sin amor no llegaría muy lejos. De aquellas tuve mi primera novia y de la que estaba enamorado hasta las cejas y ella también lo estaba de mí, pero éramos unos simples chavales con toda la vida por delante y todo eso indicaba que teníamos todo por aprender y por saber.

Yo me enganché rápidamente a mi revolución pendiente y a ese tema, le dedicaba las 24 horas del día. Mis padres se empezaron a mosquear conmigo y porque desparecía en medio de la noche para ir a hacer pintadas o tirar panfletos y entraba y salía de casa de forma continuada y casi ni hablaba con ellos y porque yo estaba en mi mundo y pensando que yo podía poner mi granito de arena para que se arreglara y eso me hacía sentir como un pavo real. Aunque siendo sincero del todo, antes de que todo esto sucediera tampoco hablaba mucho con ellos. En mi casa de aquellas imperaba el silencio y porque con mi madre más valía estar en silencio y porque si no me podía caer la del pulpo y mi padre ya llevaba varios años fuera del mapa, el pobre se sentía derrotado y vencido y la depresión se empezaba a asomar dentro de su cabeza y también por eso, prefería estar en silencio. Yo creo que por eso el silencio nunca me resultó molesto, ni me puso nervioso y porque estaba entrenado por vivir rodeado del silencio, aunque fuera un silencio espeso y tenso como era éste.

Después pasó lo que tenía que pasar y cada vez estaba más ocupado en mis cosas y la tensión con mi madre crecía a cada momento y aquello se convirtió en una guerra abierta que se acabó haciendo insoportable. Y un día, decidí irme de casa y me fuí a vivir a casa de un compañero de lucha (camarada, se decía de aquellas) pero claro tenía que pagar a medias la casa, la comida y demás mierdas y sin pensármelo dos veces me fuí a currar a un Astillero y creo recordar que duré tres meses y porque era un trabajo demasiado duro para un chaval de la clase media. Y me busqué otro curro en otra fábrica, ésta era una fábrica de gaseosas que en principio no había que levantar tanto peso, pero era un curre tan extraordinariamente aburrido y porque se curraba en cadena y siempre haciendo lo mismo y había que colocar las botellas adecuadamente y para después fueran rellenadas por gaseosa. Eras esclavo de la puta máquina y ella te marcaba el ritmo y si tú no lo seguías, venía el jefe y te echaba una bronca que no veas y además, te amenazaba con bajarte el sueldo a final de mes. Acababa a las 6 de la tarde y a las 7 tenía clases de Bachillerato nocturno y hasta las 10 de la noche. Cenaba y a dormir, que al día siguiente entraba a currar a las 6 de la mañana. Y esta no era la vida con la que tanto había soñado y en medio de ésta penosa experiencia, fue cuando decidí que yo quería seguir estudiando. Pero esa es otra historia que otro día os contaré.














PEDRO SALINAS