Ahora


Ahora que vivo dentro de mi propio globo

tengo la obligación de comprender

que lo obsesivo es veneno para mí

que los recuerdos se cogen o se esconden detrás de lo que sea,

pero que jamás podrán ser olvidados 

y que detrás de mi memoria

hay un campo minado.

A veces recuerdo algo

y exploto

y en otras

me emociono como un niño incomprendido.

Pero en realidad

soy un viejo que de cada vez

recuerda menos.

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PEDRO SALINAS