A veces das una simple opinión por las redes o por lo que sea y que ni siquiera esperas una respuesta pòr parte de nadie. Y porque tu opinión no era para que alguien te respondiera, ni iba dirigida a nadie en concreto y sólo era para expresar lo primero que te pasaba por la cabeza. Y cuando esto pasa el alguien te responda sin venir a cuento, el que te responde ya estaba predispuesto de antes para responder y de repente te cae un chaparrón de cosas incoherentes e inconexas, que para tí y en ese momento, carecen de sentido. Aunque pasado el tiempo y ya conociendo un poco más a ese personaje, puedes entenderlo un poco mejor. Hay gente que se coje unos rebotes tan descontrolados que te compadeces de la persona que tiene que aguantarlo en el día a día. Menuda cantidad de malos rollos que acumula ese tipo de gente y si ven una posibilidad de engancharse contigo pues la aprovechan y te lo vomitan todo, pero todo y hasta la última gota. Hay bastante más gente necesitada de lo que nos pensamos. Gente que espera impaciente a que alguien le sirva como coartada para contar toda su puta vida y hasta con puntos y comas y un subrayador de frases. En sus comentarios suelen haber muchas ideas fijas que pensaban que eran inamovibles y que ahora están cayendo de esa burra y eso les descompone y les mosquea y hasta tal punto les descompone que la razón de su existencia también se viene abajo. Suelen tener mucho componente obsesivo y porque se han quedado pillados con uno o dos hechos que según ellos, le hicieron demasiado daño y esto lo repiten y lo repiten y lo vuelven a repetir y de cada vez que lo están contando de nuevo, se han olvidado que anteriormente ya lo habían contado. Y cuando se lo dices, te miran todos extrañados y desconfiados y como si tú le estuvieras mintiendo en su puta cara. No me jodas, le dices y esto ya me lo dijiste cien veces. Pero él cuando se encuentra en su puto delirio verborreico, tiene que seguir hablando y como si fuera una puta máquina de hablar y porque si no habla de esa manera tiene miedo de perder el hilo conductor de su propia historia.
Normalmente tienen más ombligo que cabeza. Se centran absolutamente en lo suyo y te oyen pero no te escuchan y porque sólo se quieren escuchar a ellos mismos. Y tú quedas relegado y condenado a tener que escuchar. Claro que llegando a éste nivel de su paranoia obsesiva, será el momento más adecuado para hacerles callar aunque sea un poco. Hablar no te van a dejar que hables y porque saben perfectamente que si en ese momento tú hablas le cortarás ipso facto, su rollo. Su intención es aliviar toda su mierda y aunque sea a costa de tí y porque realmente en ese momento, tú no le importas nada y tú sólo le escuchas y con eso le llega. Y para cortarles y de una puta vez, ese monólogo obsesivo diarreico, tendrás que levantar el tono de tus palabras y de forma brusca y autoritaria y hasta hay veces que necesitas acompañar tus palabras de gestos bruscos y cortantes y para que bajen de una puta vez de su globo. Y una vez y de esa manera has conseguido que te escuchen, pues se vendrán abajo, pero abajo del todo y entran en un estado de sumisión y es porque se han dado cuenta de que se habían pasado dos pueblos y medio. Y la verdad no sé que es peor, si tienes que aguantarlos en pleno brote o si los tienes que soportar en este estado tan baboso y lastimero. Yo la verdad los prefiero en pleno brote y si puedo ahorrarme la segunda etapa me irá mucho mejor. Y no es si puedo ahorrarme la segunda etapa y es que directamente no la voy a oír ni a escuchar, ni menos a soportar. Yo le digo, te he soportado en el chaparrón verborreico y ahora que te soporte otro u otra. Sólo faltaba tener que aguantar la parte más lacrimógena de la película. Además la primera parte, puede que tenga algún punto interesante, pero la segunda parte, de interesante no tiene absolutamente nada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario