YO, DE MAYOR

 

Hoy es Miércoles y lo es todo el día, además de ser día 22 de Enero del año 2.019 y así entramos o casi en la última semana del mes de Enero. Y menos mal porque ando a dos velas y además, están todas tiesas y ateridas por el puto frío que hace. Siempre nos pasa lo mismo en éstas fechas maltrechas y suspirando porque llegue el mes de Febrero, que por cierto en su día 5 cumplo años y no voy a decir los que cumplo (pero en bajo y como un susurro que se lleva el viento, sí que os lo puedo decir y son 64 años del ala) y digo 64 años y se me caen los dientes al suelo y me veo envuelvo en pañales y cagado y meado y hasta que la mierda y el meado me lleguen al cuello. La vejez es un tema muy duro, que lo que primero que requiere es que tú o yo, nos pongamos enfrente del espejo y que reconozcamos nuestra piel dura y arrugada, nuestras patas de gallo cada vez más y peor dibijadas, nuestra caída de pelo que en caso empezó hace mucho tiempo, nuestras articulaciones desgastadas y doloridas, nuestra porosidad en los huesos que va en aumento, nuestra falta de vista y de visión lejana y cada vez más cercana, nuestros dolores sordos que a veces chillan, nuestro progresivo descontrol de esfínteres, etc...Si somos capaces de vernos como en realidad somos, habremos dado un paso de gigante para llegar a asumir nuestra vejez de una manera lo más digna posible. Segundo, hay que mirarse en el espejo pero además hay que mantener el ojo crítico y por tanto hay que saber medir hasta donde uno puede llegar. Que no me vale y para nada que haya un viejo en la China que a sus 90 años ha subido 14 ochomiles o que haya otro de 95 años que aún es corredor de maratones (y no me toques los cojones, eso es la rima) y porque siempre hay y habrá excepciones a la regla, pero que no deben ser nuestro ejemplo en el día a día. Aclaremos una cosa previa, cada uno puede hacer lo que quiera con su vida, pero lo que no puede o no debe es predicar con la excepcionalidad de los actos de ésta especie de superhéroes (para mí son héroes de pacotilla porque como en casa se aburren y aburren al resto de su familia, pues medio los echan de casa y ya sabéis que las modas son modas y ahora está de moda corren maratones y subir unos cuantos ochomiles). Porque si no sus actos de putos héroes sin dientes acabarán hundiéndote en la ciénaga del día a día. El otro subiendo ochomiles y con 20 años más que yo y yo llego al segundo escalón y ya estoy pidiendo una bombona de oxígeno.

Yo lo siento muchísimo, pero lo tengo que decir claramente...mi héroe soy Yo y son mis músculos y huesos porosos y esponjosos y medio carcomidos y mis glándulas que ya están medio secas y mis dolores de viejo podrido medio demente y todo esto me completa como ser humano viejo que soy. Lo que tengo muy claro es que con mi mente de viejo que ha pasado por demasiadas cosas, no podría vivir en un cuerpo joven, pero en uno adulto y maduro, sí que podría. Yo soy un ejemplo de esto que estoy diciendo. Es decir, quitaría el dolor de todas mis partes y eliminaría de un soplo ese conjunto de incapacidades que me producen esos dolores. Me quedaría con la experiencia y la prudencia que tiene un ser maduro. y por eso digo. Adulto, yo me quedaría con mi estado adulto dentro de un cuerpo sin quejas ni reclamaciones y sin tener que hacer partes de evaluación de daños. Yo hablo de un estado ideal y que como se ve, es muy diferente al estado ideal que la sociedad nos quiere vender y porque las reglas sociales que tenemos impuestas persiguen las excepciones como metas ideales de lo que debemos ser.

Yo de mayor o sea, de más mayor que ahora, quiero seguir siendo poeta y escritor de cuatro pelos y médico pero no médico de viejos, ni de niños, ni de jóvenes y quiero ser médico de gente adulta y con dos dedos de frente y que de vez en cuando, tenga un punto muy loco y que sea de rosca floja. Y ¿qué como se mide eso?, ¿los dos dedos de frente?...pues al tío problema le pones tus dedos en la frente y miras hasta que dedo de tus manos llega su frente y entonces ya sabrás cuantos dedos tiene su puta frente. En realidad, me gustaría pasar mi vejez en una vieja casa con vistas al mar o a un precioso valle con un hermoso río que pase por el medio...pero si eso no ocurre (que seguramente será así) tampoco voy a escribir en el libro de reclamaciones de la vida, porque para eso, digo yo, tenemos el poder de nuestra imaginación. En fin, que también pido estar de coco entero y ser igual de lúcido que lo estoy ahora. Y no puedo olvidarme de ese punto de locura que siempre debemos llevar con nosotros y la intensidad y frecuencia de esa locura ya depende del gusto de cada uno. Yo tiendo a ser muy intenso en esto y por eso de vez en cuando me han perseguido los ideólogos de la psiquiatría y como si fuera un poseido endemoniado. ¿Qué si consiguieron algo?...pues no sé, aquí me véis y no me escondo ni de ellos ni de nadie...












No hay comentarios:

Publicar un comentario

5.000 DÍAS DE CONFINAMIENTO (Tiempos de Pandemia)

5.000 días de confinamiento, sabéis... ya soy abuelo... y me queda menos para ser tatarabuelo pero vayamos por partes: a mí me quieren lleva...