Hoy es día 22 de Enero y son las 3 de la mañana. De cada vez duermo menos y según mi pronóstico, me iré a la cama sobre las 4 de la mañana (al final me fuí a las 5,30). Me gusta mucho la noche, porque no hay nada que te altere. Nadie te llama al móvil. Nadie te llama a la puerta de casa y el silencio es el gran protagonista de la noche. La oscuridad de la noche, no me da ningún miedo, me gusta y me atrae lo oscuro y lo maravillosamente negro. La luna me encanta y cuando está llena, lo noto y porque debo llevar algo de esa sangre que siente el estímulo de la luna. Algo de vampiro tengo yo y también algo de murciélago que duerme del revés y que vuela de noche y descansa de día. Siempre me gustó la vida del revés y dormir de día y escribir de noche. Lo único que no me gusta de todo esto, es que me encantan las mañanas y sus maravillosos desayunos y si hace un buen día, entonces ya no sé que decir. Pero claro no se puede tener todo a la vez y abrazar la noche y amar la mañana. Esto es un puto dilema que arrastro durante toda mi vida y desde el principio de los tiempos hasta ahora donde voy a cumplir los 70 años. Largo recorrido he tenido que hacer para llegar hasta aquí. Ya se sabe que siempre hay que poner un pero a todo y quizá se describa mejor como un largo pero corto camino. Y si dices 70 años eso parece demasiado largo pero si restamos las horas de dormir, la hora de comer y otra de cenar y más o menos una media hora para cagar y para ducharte y todos esos minutos que pierdes cuando te paras en un semáforo o en la fila del banco o esperando el avión o el barco y esa hora antes que tienes que estar en el aeroopuerto, pues todo esto reduce mucho el tiempo que tienes para vivir. Y por eso digo, que la vida es corta, es demasiado corta para que podamos decidir lo que queremos hacer con nuestra vida y al tiempo que quieres disfrutar de ella y si llegamos a un acuerdo colectivo, también tendremos que decidir lo que queremos hacer colectivamente. Pero claro, la mayoría es la que manda y a veces esa mayoría se equivoca y toma decisiones que van en contra de la humanidad. Y como si no pudo llegar Trump a ser presidente de los Estados Unidos, pues la contestación es demasiado sencilla, pues con los putos votos de la mayoría.
Pero eso cualquiera lo dice en estos tiempos en que muchos hijos de puta quieren abolir la democracia y para dar paso a un régimen fascista presidido por un rey nazi. Un nazi prototipo sacado de una chistera y que a partir de él, se reproducirán otros pequeños nazis que se irán repartiendo la tierra y a la vez que van liquidando a quién se les ponga por delante y ahí, es donde entramos nosotros y porque es hora de mojarnos y de decir que no a éste reparto de nuestro mundo. Porque el mundo es nuestro, es de todos y no sólo es de una élite que nos manda y ordena por donde tenemos ir y sin salirnos de la fila. Ésta claro que esta historia de los nazis no se va acabar aquí, aunque yo pensaba que sí y por las barbaridades que hicieron y cometieron. Pero así somos los humanos de imbéciles y por eso está semejante impresentable a la cabeza de una parte mundo. Y es curiosa la poca respuesta de los otros dos países que tienen el mando del mundo, hablo de Rusia y de China y que para no quedar mal del todo, dicen algo pero lo dicen por lo bajines y sin levantar mucho la voz. Se nota que previamente estos tres se han repartido el mundo. China se encarga de Asia y Africa, Rusia de recuperar los países de la extinta URSS y EE.UU de Sudamérica y al parecer también de Groenlandia. Europa se va a tomar por culo en éste asqueroso reparto. Pero también todos sabemos que la avaricia rompe el saco y por ahí es por donde pueden fallar.

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