Sinceramente...
no he roto con nada
creo que por un momento se me fue la olla
y me dije
deja de ser tu propio esclavo
y rompe tus cadenas con la escritura
y por un momento me lo creí
y volé y me sentí libre
y hasta que aterricé sobre esa loma
que puedo ver desde mi ventana.
Y entonces pensé
y para eso tanta historia
y tanta ideología de la liberación
y tanto rollo marinero
si esa loma está a dos palmos de mi casa
no está ni a 100 metros
y para eso sigo escribiendo
lo que se me ocurra y lo que me de la gana
y me voy andando hasta la loma
y desde ella veo como se mueven los seres humanos
parecen obedientes hormiguitas que curran de sol a sol
aunque hay algunos que se dan cuenta de todo el circo
que han montado para nosotros
y entonces protestan, maldicen y se rebelan
pero son pocos los que lo hacen
y porque hoy en día triunfa y cada vez más
el besarle el culo al patrón o al presidente de turno
y así mostrarle su eterno agradecimiento al que ordena y
manda.
Los humanos somos seres muy raros
y nos gusta tener lo que tiene el vecino de enfrente
y ser más que el vecino de al lado
y ser más en todos los sentidos
tener más pasta y mejor casa
o un buga en la puerta de casa de 1.000 caballos de potencia
y un yate de 100 metros de eslora
y una bici de alta gama de 10.000 euros
y la raqueta de pádel más cara...
Y esos son los principios
que mueven a mucha gente
o sea, ser más que el otro
y además, mostrarlo y demostrarlo.
Y la pregunta del millón es la siguiente
¿Adonde vamos los humanos con semejante equipaje?.

No hay comentarios:
Publicar un comentario