HAY VECES...

 

Hay veces que pasan esas cosas y en esas veces pasa que por una casualidad o porque de alguna manera buscaste a esa persona por todos los sitios y no la encontrabas y de repente te aparece por una red social y ya no sé si fue por la magia o por la inteligencia artificial que se hizo ese milagro. Prefiero pensar que fue por la magia y porque lo de la inteligencia artificial no me gusta un carajo. Pues eso, que ves su cara y su nombre y tal como nos pasa a todos, con signos claros de la vejez. Aquí aclaro que yo también los tengo, y digo que los tengo y no, que los padezco. Envejecer es una etapa más de un proceso evolutivo y lo único que tiene de malo, es que va a ser la última. Y recogiendo el hilo de antes, ves su cara, ves su nombre y no te lo pìensas dos veces y todo entusiasmado le escribes unas cuantas frases todo cariñosas y entrañables, pero como por el medio ha pasado medio siglo, tampoco te lanzas a tope y porque primero prefieres ver cual es su respuesta y en éste caso su respuesta fue igual a cero. Vamos que no hubo respùesta. Y como hay veces que uno no responde porque está pasando un mal momento, pues dejas pasar el tiempo. Pero a los dos años siguió en silencio. Y le vuelves a escribir y para preguntarle a que se debe ese silencio y para ser más concreto, si yo en sus tiempos le hice algo malo, que yo ahora mismo no soy capaz de recordar. Yo sé que mi memoria falla más que una escopeta de feria y por eso le insistí en el tema. Pero de nuevo reinó el más absoluto silencio. Y como tampoco se me iba la vida en ello y porque simplemente era una antigua amiga, pero no había sido una de mis mejores amigas, ni había sido un antiguo amor que acabara mal o bien o regular. Pero como amiga teníamos recuerdos compartidos y en donde hubo momentos especialmente buenos. O eso creo yo y porque su silencio me inunda de dudas y a lo mejor para ella, no fuímos tan buenos amigos o sí lo fuímos y a lo mejor yo hice algo que le molestó tanto que decidió no volver a dirigirme la palabra.

Desde luego las últimas veces que la ví, yo estaba en uno de mis peores momentos, me sentía medio depre, medio lánguido, medio estúpido y muy perdido. No entendía como había caído tan abajo y lo peor es que no tenía ni puta idea de como salir de ese pozo. Fue una de las peores épocas de mi vida, duró como unos 2 años y todo lo tenía en duda. En la carrera de medicina me había atascado, mis ideales estaban más confundidos que yo, mis relaciones amorosas estaban bajo cero y uno de mis mejores amigos estaba muy lejos y yo en la distancia me muevo muy mal y el otro estaba muy cerca en la distancia pero demasiado lejos en mis sentimientos. Vamos, que era un alma en pena que no sabía donde y con quién llorar sus penas. Y a lo mejor a ésta vieja amiga la inundé con mis penosas penas. Pero si así fuera, eso tampoco te llevaría a que 50 años después ni siquiera te saludara. Y hasta hay algunas veces en que pienso que intentaba superar mi estado deplorable a base de ponerme ciego con todo y de todo y a lo mejor en uno de esos estados de ir de ciego arrastrado, a lo mejor le dije algo que no debía o no actué de una forma correcta y debidamente respetuosa hacia su persona (aunque si me hubiera pasado mucho, seguro que lo recordaría). Pero lo dudo mucho y porque yo le tenía mucho aprecio, mucho cariño y mi recuerdo de ella, siempre fue maravilloso. Habíamos vivido tiempos mágicos y donde creíamos que nuestros sueños se podrían realizar.

Pues nada, que voy a acabar mi pequeño relato. Y han pasado como unos 10 años y sigue sin contestarme. Y lo que más me molesta de todo esto, es que sigo sin saber si hubo una causa concreta cometida por mí o simplemente lo que ha pasado, es que transcurrieron 50 años y todos sabemos que el paso del tiempo, todo lo oxida y lo corrompe y hasta pudre la amistad. A lo mejor, es simplemente así de simple y entonces, no hay nada más donde rascar. Y como además uno es muy libre de poder tomar sus propias decisiones, por su parte ella decidió borrarme del mapa y a lo mejor esa es su única razón y su único argumento.
















No hay comentarios:

Publicar un comentario

UN SUSURRO

La única llamada que últimamente he tenido, es un susurro casi inaudible que me decía: ¿te acuerdas de mí? y yo...y yo le tuve que dec...