Lo que te mata
no siempre es lo que te desangra.
Lo que a veces te mata...
es algo que se incuba y cría bajo tu piel,
es ese bicho infecto contagioso que se cuela por un poro
o por una herida o por un rasguño que apenas se ve
que más tarde se comerá tu carne,
y que carcome tus huesos
hasta convertirlos en polvo
y pudre músculos y tendones,
y entonces huele a cadáver en descomposición
y al que algunos llaman...
¡RENCOR!

No hay comentarios:
Publicar un comentario