Ya no llueve como antes llovía
o eso pienso yo.
Cuando ahora veo llover
y sé que es lluvia
y que cae de las nubes
y que nos moja de igual manera
pero yo sigo en las mías
y no es la misma lluvia de aquellos viejos tiempos.
Igual que yo no soy el mismo de antes
mi alma está más vivída
y eso la hace ser más desconfiada
y no se ablanda igual que antes.
Mi cuerpo ha perdido enteros
y aquella agilidad de que tanto presumía
se ha ido enquilosando
y como si me hubieran puesto cemento en las articulaciones
y por eso, ni mis saltos son tan poderosos
y mi flexibilidad se ha vuelto rígida
y ahora
me crujen los huesos y las articulaciones
y los dolores son el pan de cada día.
Ahora bien si me das un beso
respondería como antes lo hacía
y te comería los labios, la boca y la lengua
mientras mis viejos brazos
te abrazarían igual que antes lo hacían.

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