El roce no hace al silencio


El roce no hace al silencio.
El silencio se hace
de muchas horas largas y aburridas,
del día a día y desde la mañana hasta el amanecer,
de esa paciencia infinita que se debe tener
cuando nada se mueve, ni nada se oye,
de ese instante que hay entre que se apaga una vela
y se vuelve a encender,
de ese movimiento en cámara lenta que flota en el aire caliente
de un mes de agosto,
de ese enmudecer de caja bajo un metro de tierra,
ni los roedores, ni las lombrices,
ni los topos
se podrán oír
de ese pensar que nacimos sin una historia por contar
y que nos moriremos igual.
Nacimos vivos
pero moriremos muertos
y mientras y por el medio,
la vida creó el ruído y el silencio
y por eso tenemos que escoger,
el ruído nos aturde y nos deja sordos y mudos
y en cambio el silencio nos hace estar más vivos
nacimos en silencio
y moriremos envueltos en el mismo silencio
pero el silencio de lo vivo
es el más hermoso de los silencios.


















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