LOS OJOS


Acabo de ver mis ojos reflejados en el espejo de mi baño y noto su agradecimiento y por eso se iluminan nada más verme. Los ojos lo dicen todo, los ojos hablan, ríen, dudan, lloran, piensan, se contraen o se expanden, los ojos son los que mejor muestran la vida que ha tenido uno. Hay fotos colgadas en la pared de la retina. Me acuerdo de aquella canción que decía: "No mires a los ojos de la gente, hacen daño y siempre mienten..." y yo pienso que hasta hubo un tiempo y ya muy lejano en que creí en esa letra, mejor dicho en su mensaje descarado, de que no te fíes de nadie. En cambio ahora pienso lo contrario, los ojos no mienten, los ojos no saben mentir y lo que realmente mienten son los gestos y sobre todo mienten las palabras, los falsos halagos y la mentira encubierta de verdad.
Si alguien te está mintiendo con sus palabras, lo mejor es mirarle directamente a los ojos y así sabrás si realmente te está mintiendo. Cuantas veces hemos visto (me refiero en películas) que en situaciones de que hay una duda por el medio, se le pide a la otra persona que te mire a los ojos, y lo hace para descifrar lo inexcruptable y lo inexcruptable está escrito en la pared del fondo de sus ojos y también participan sus pupilas, el movimiento de los párpados o parpadeo, en la mirada huidiza que se desvía de un lado al otro y si uno llegará o pudiera llegar, al fondo de los ojos del otro, vería que lo que piensa está escrito y grabado en la Retina. La Retina retiene tus mejores fotos y momentos, pero cuidado, porque los malos también van en el mismo lote.
Mirar fijamente suele poner nervioso al contrario, ¡hombre! y a veces es lógico, pues si lo haces demasiado fuerte y muy fijamente, el otro tiene la sensación de taladro o sea que el poder de tu mirada está llegando hasta el fondo de su cogote. Porque de la pupila has pasado a la retina y de la retina al cerebro a través del nervio óptico. Pero no hace falta llegar tan lejos y se puede mirar fijamente sin taladrar y para ello hay que fijarse suavemente en los detalles antes mencionados: sus pupilas, su parpadeo y con eso suele llegar, sin tener que llegar a penetrarle su cerebro. Y eso se consigue mirando fijamente a ratos o sea concediendo descansos, para que el otro se alivie y también intercalando miradas dulces con miradas penetrantes y así cuando el otro o la otra, tiene sus ojos relajados ¡zas! le metes tu mirada penetrante y después le pones otra vez la mirada dulce y así poco a poco vas leyendo sus pensamientos y ya sean buenos y ya sean malos.
Los ojos lo dicen todo, pero lo que no se puede arreglar es que la gente mienta. Mentían, mienten y seguirán mintiendo, aunque no todos, por suerte. Yo aquí sólo recalco el poder que tienen nuestros ojos, el poder mirar más allá de las palabras, de los gestos, de las expresiones mimetizadas o robotizadas y de las miradas huidizas que persiguen pájaros y ese poder inmenso lo podemos utilizar cada vez que tenemos otros ojos delante.























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