Es mi deber tener que reconocer que ahora mismo estoy lamiendo mis heridas. Me siento saturado, cansado y medio derrotado y porque no puedo más, no puedo seguir éste ritmo que al final, me acabará matando. Estoy cansado de escribir tanto. De ir de un tema a otro y día y noche y de dormir 3 o 4 horas y seguir escribiendo el resto del día y de la noche. Y esto se está convirtiendo en obsesión, en obsesión demoníaca. Y como sea tengo que bajar el ritmo, tomármelo con más calma y dejarme llevarme un poco por la vida. Y no es que me aburra y porque escribiendo lo paso del carajo, pero necesito tener un descanso adecuado y para cargarme mejor de energía propia e impropia. Claro que como ya me conozco, digo lo que digo porque después de comer me moría de sueño y me he empeñado que no tenía que dormir y aunque fuera una diminuta siesta. Pero como soy muy terco, tendré que aguantar el peso de mis decisiones y ya sean malas o buenas. Son las 6 de la tarde de un martes 13 de enero y de momento, la mala suerte no me ha acompañado y espero que la cosa siga así de tranquila. Y ahora estaba pensando en como las cosas cambian y como se deforman posteriormente y al final sacas conclusiones que a veces son demasiado equivocadas y porque los designios del señor te han llevado hasta ellas. Yo me precipito muchas veces y apuro las conclusiones y lo peor de todo, es que actúo sobre ellas y acabo tomando decisiones precipitadas. Tengo la sensación de que ahora mismo camino o corro a toda hostia y veo pasar cosas y asuntos varios, a la misma velocidad del sonido. Creo que podría ser más cauto y precavido y no ir cortando cabezas y negando el saludo a la primera de cambio. En concreto estaba pensando en mi amigo del alma y porque no le he dado tiempo para que respirara y quise tener respuesta por su parte, al segundo o al siguiente día. Y coño habían pasado 20 años sin vernos, ni escribirnos y sin hablarnos y ahora yo con éstas prisas. En cuanto entramos en contacto quise saber de repente, todo sobre él. Muchas prisas tenía para saberlo todo, pero además de esto, también tenía excesiva prisa por querer saber sus sentimientos hacia mi persona. Y creo que esto último es lo que me hizo un daño mortal. Sus sentimientos en todos estos años (20 años y que pronto se dicen) estuvieron congelados en menos cero y esa realidad rompió mi alma en mil pedazos.
Menos cero hacia mí y yo venga a montarme películas contigo y porque en el fondo de todo, pensaba y sentía que esos sentimientos serían mutuos. Pues no lo han sido y no lo son. Y creo que ese es el verdadero motivo de mi rebote contigo. Yo no soy de tintas a medias, ni de andarse por las ramas y hay sentimientos o no los hay y punto y pelota. Y si no los hay...pues a otra cosa mariposa. Hay millones de temas de los que hablar y sentir y por eso me entran esa prisas tan agobiantes y asesinas y porque en el fondo lo que realmente me importa, son las inmensas ganas que tengo de seguir viviendo. Estoy hambriento de vida. Aunque claro, una cosa no quita la otra y después de 70 años de vida propia y aprendiendo de aquí y de lo otro, tendría que andar por la vida más relajado, más tranquilo y más sosegado. Pero esas ganas de vivir incontinentes hace que me desborden los sentimientos e insisto en ello, no soy capaz de contener. Me pueden las ganas por vivir y por sentir. Y ahora mismo me estaba acordando de una canción de Extremoduro que decía: "Ama, ama y ensancha el alma" que me viene como anillo al dedo. Creo que lo que me está pasando es que ese ritmo tan alucinante de como me tomo y siento las cosas sólo tiene una solución posible, que la otra persona se ponga en un ritmo parecido al mío. Y sé que me estoy pasando dos pueblos o tres, pero en éste precisamente momento, siento las cosas así y si las siento así, no las siento de otra manera. No soy capaz de disimular éste estado de ansiedad perpetuo y permanente y si tengo hambre, tendré hambre y si tengo sueño, me iré a dormir todo contento y si tengo sentimientos por alguien, lo digo y lo cuento y espero que la otra persona me responda a un nivel parecido al mío. No estoy para que me digan te contestaré y después va y pasa un mes. No son reproches a nadie y porque mi intención es sólo decir las cosas claras.
Yo sé que en esto he cambiado y que he cambiado de una forma bestial. Que ya no soy el de antes, para mí es demasiado claro y evidente. Creo que la vida no me ha sosegado y tengo hambre de vida y me muero por tener más hambre de vida. Las vida de cada uno, es el reflejo de lo que uno es y de lo que quieres ser y de ahí tiene que salir una fórmula mágica que te vaya dando la solución de las cosas. Por fuera sigo siendo casi el mismo, un poco más viejo y más arrugado, pero ahora si me vieras por la calle, seguro que me reconocerías y seguro que yo a tí. En cambio por dentro me estoy haciendo la revolución permanente y ya no soy el que era y además, no quiero ser el mismo que antes. Sigo adelante con mi proceso evolutivo y la verdad es que estoy en pleno proceso evolutivo de transformación de mono a persona. Ahora me siento más persona que antes. Y cuando uno está metido en ese proceso tan bestial, le cuesta un huevo explicar lo que le está pasando y además, si uno tiene la sensación de que le falta tiempo y que la paciencia lo ha abandonado, pues pasa que poco más le podré explicar. Si yo mismo tampoco sé como explicarlo muy bien. Tengo decirlo y ya está. Tengo que avisarlo y prevenir al que se acerca a mí y si el que se acerca a mí no lo entiende y no pone las ganas que hay tener, sólo me queda por decir, que nos veremos en el Infierno y calentándonos las manos junto a la caldera.

No hay comentarios:
Publicar un comentario