PUNTUALICEMOS (Tiempos de Pandemia)

 

La libertad de expresión no es decir un montón de gilipolleces y después quedarse tan tranquilo. O bueno sí, pero si las dices en tu propio nombre y con firma o lo que sea, que te responsabilice de su autoría (es una manera de decir que serás el responsable de lo que piensas y dices). Lo que no toca, es hablar por ejemplo como médico siendo parte de un hospital o institución sanitaria y para decir, que tú no crees en las vacunas en pleno acojone de pandemia. Repito, que personalmente y como médico a secas, es decir, sin representar a la institución o hospital que te está dando de comer, puedes decir lo que te apetezca y con o sin argumentos. Yo creo que cada uno debe hacerse responsable de lo que piensa y dice...pero si yo voy a atender un infarto como médico, tengo la obligación y el deber de darle el tratamiento que mejor creo yo y me tengo que basar en la medicina y sino creo en ello...pues habría que actuar en consecuencia y tendría que dejar de trabajar como médico de urgencias y tendría que dedicarme a vender coches (por ejemplo). No puedes estar diciendo: "no creo en las vacunas" o "tienen demasiados efectos secundarios y muchos son mortales" sin demostrar científicamente que es una verdad como un templo. Si trabajaras en un templo religioso, con decir que una deidad divina me lo dijo mientras dormía...pues eso, quedaría apuntado como una verdad de fe o como un milagro que ocurrió en una noche de verano del 2.020.
Y ahí no habría nada más que demostrar, pues si crees en ello, te comerás ese pastel y otros más que siempre te dan cuando te has comido el primero. Pero estamos hablando de ciencia y todo lo científico necesita demostrarse y comprobarse. Y máximo cuando un médico sale con el nombre de su hospital a la espalda. Yo si quisiera rebatir lo de las vacunas, hablaría en mi puto nombre y en el de mis colegas antivacunas y lo diría todo muy clarito y con muy buena letra y espero, que pausadamente. Pero yo no podría salir en una entrevista con mi mono o bata de trabajo, con un fonendo en el cuello y detrás con el cartelón de mi Hospital y para decir, que lo que hago y además creo, no sirve para nada, que todo es mentira y que a todos nos engañan como bobos que somos, porque tengo muy claro que me iban a sancionar y es más, yo estaría de acuerdo en que me sancionaran al estar tirando piedras sobre mi propio tejado. Como decía el otro: "cada uno que aguante su vela". Y ahora que no vengan los salvadores de lo etéreo y defensores de que la lejía es lo único que de verdad mata al bicho y de lo absurdo de ésta sociedad tan hipócrita y de que nadie merece una llamada de atención tan clara y contundente, por lo que no debería ir diciendo un médico de urgencias. Es muy fácil la solución de éste tema, dejas de ejercer como médico y te dedicas a otra cosa. Por ejemplo, a vender lejía al por mayor.

















PREFIERO...


 A veces me duele el alma

por tanto decir

¡te quiero!.

Quizás hubiera preferido

decirlo menos veces

y dedicarle más tiempo a sentir ese sentimiento.

Tampoco hay argumentos para el querer

y por eso a veces, ese querer te sorprende

y porque esa persona rompe tus esquemas previos.

Pero ahora me pueden las ganas

y el ansia de querer

y al final,

prefiero más vestirme de ansia palpitante

que de pena que se ha quedado sin ganas.

Prefiero la ansiedad

que produce la utopía

que el conformismo

y la quietud de una noche sin luna.

Vosotros conocéis el poder que tienen la noches

y yo conozco el poder que tiene la luna.













Si te odiara ( Susana Thénon )

 

Si te odiara,
el mundo no se inmutaría;
nunca el mundo se ensaña
con los que odian.
En cambio te amo
y todo es catástrofe alrededor:
las voces, las manos, los rostros,
todos quieren apedrearnos.













SILENCIO ( Octavio Paz).

Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.










CYSKO MUÑOZ


 

HANNAH ARENDT


 

HABRÁ OTRA PUERTA


 No sé en que momento me dí cuenta

que me había quedado sin viento 

liberado sí, pero sin nadie

o sin que alguien me dijera ¡te quiero!

o me cogiera de la mano en los malos momentos

o que yo le sirviera de apoyo

y juntos mostrarnos solidarios

y orgullosos de ser amantes

con nuestros cuerpos decadentes.

Nos queda menos

estamos más cerca de esa puerta

que comunica la vida con la muerte

y detrás de la muerte habrá otra puerta

que cuando se abra

dará a otra mar y a otro cielo.













AMANECER

La mañana humeante. El sol buscando intersticios entre las sombras de la noche. La bruma adherida a la tierra. La mujer mirando al suelo qui...