No sé en que momento me dí cuenta
que me había quedado sin viento
liberado sí, pero sin nadie
o sin que alguien me dijera ¡te quiero!
o me cogiera de la mano en los malos momentos
o que yo le sirviera de apoyo
y juntos mostrarnos solidarios
y orgullosos de ser amantes
con nuestros cuerpos decadentes.
Nos queda menos
estamos más cerca de esa puerta
que comunica la vida con la muerte
y detrás de la muerte habrá otra puerta
que cuando se abra
dará a otra mar y a otro cielo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario