Yo escogí éste oficio,
hablo...el de ser médico,
mucho después,
fue tanto después...
que no me acuerdo de si fue ayer o anteayer.
Era joven cuando estudié medicina
y ahora soy un viejo escribiendo lo que puedo,
y digo lo que puedo,
y no digo lo que me dejan,
pues hace tiempo que he pasado de imposiciones y leyes sin
sentido,
yo prefiero los intercambios de lenguas
y el descubrir las cuevas internas,
yo soy un ser de calidez extrema
y me gusta arrebujarme como un niño buscando refugio,
me gusta la calidez de lo humano
y esos dedos que recorren mi espinazo
y que al llegar al borde de mi culo se quedan extasiados y
paralizados mientras yo estallo en mil pedazos de placer,
y me encanta retozarme al suave y tibio sol del invierno,
como un lagarto que necesita calentar su cuerpo frío,
me encaramo a la piedra más alta
y desde allí oteo el horizonte,
me atraen las vistas lejanas y sin limitaciones,
como me gusta el rayo verde en una puesta de sol,
como tus ojos verdes en un día sin sol,
como los míos
cuando me observo a través del espejo que tengo ante mí
y por cierto, ese señor que tengo enfrente
se parece mucho a mí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario