AMO A LA VIDA

 Yo no soy un combatiente de la muerte, más bien soy al revés. Soy un combatiente de la vida y lucho por ella y me dejo hasta la piel y los intestinos en el intento. Todo a mi alrededor rezuma vida, mis pensamientos, mi trabajo, mis hijos, mis amigos, todos son integrantes de un país que se llama, vida y vida es mi lema y vida es mi bandera. Y no sólo hablo de vida física, sino y también de vida animada o sea de todas esas sensaciones vitales que nos mantienen en pie en cada día de nuestra vida. Yo amo a la vida y de momento me siento correspondido.

Tengo que agradecerla a la vida, toda su paciencia, pues a pesar que durante años luché contra de ella, ella supo perdonarme y me perdonó sin rencor ninguno y me perdonó de la mejor manera posible... no me reprochó absolutamente nada y la vida transcurrió como si anteriormente yo no hubiera luchado contra ella. Le tengo que agradecer los detalles que tuvo conmigo, pues yo le agredí de todas las maneras posibles e imposibles y ella como dama digna y respetuosa que es, me obsequió con retales de más vida.

Si hubiera querido hacerme daño, tuvo cien mil oportunidades. Yo espero que en mis escritos pase lo mismo y porque es lo que yo siento, deseo que las letras suden vida, que las frases se estremezcan de vida, que los pensamientos sean tremendamente positivos, que las ideas sean tiernas y frescas, que la lucidez y a veces la locura, sean sus pilas y su energía aeróbica y metabólica. Yo amo a la vida y visto lo visto, ella también me ama y juntos seremos como un caballo y su jinete, inseparables cuando cabalgamos o vivimos. Y bien compenetrados (que lo estamos) a veces daremos saltos mortales y otras veces, simplemente seguiremos cabalgando hasta el infinito o hasta donde nos dejen.


 



No hay comentarios:

Publicar un comentario

EN LA OTRA ORILLA

En la otra orilla de esta ciudad sin ley dicen que allí, al otro lado todo es posible. Yo solo pido... un puente levadizo un pasadizo secret...