Mucho hablar de muertos, pero yo vivo rodeado de un montón de ellos, solo que en éste caso, son muertos vivientes. Gente sin alma, gente inanimada y desubicada, gente sin sentimientos, secos de pensamientos e ideas, en fin, gente malvada que está llena de resentimiento y que su función principal en la vida, es dedicarse a joder a sus congéneres. "Nacidos para joder", se podía llamar la película. Bueno, tampoco descubro nada con esto que digo, todos conocemos un montón de casos. Y recalco y estoy seguro de ello...conocemos demasiados y muchos más de los que quisiéramos conocer.
Son ratas de alcantarilla, son huidizos y escurridizos, son seres de ojos salidos y siempre están atentos a ver lo que dicen sus posibles víctimas y para ir allanando el terreno de por donde atacar a la víctima. A veces muerden y después se escapan, pero siempre vuelven, pues ellos se alimentan de las miserias humanas y cuando tienen hambre de maldad, necesitan atacar de nuevo. Ellos pararán de incordiarte cuando tú te quedes sin una gota de sangre, pues su fin, es alimentarse de tí, pero también lo es, el dejarte seco y tieso.
La maldad humana, la maldad humana es perfectamente reconocible, se ve en los gestos inapropiados, en las miradas asesinas de aquí te mato, en las palabras hirientes y sin control ni medida, en las zancadillas que te meten, en las puñaladas por la espalda y lo peor de todo, es que esa maldad está recompensada socialmente y entonces estos seres ascienden en el escalafón social y llegan a la cúspide de algo. Bueno, alguno se queda por el camino, y esto es peor, porque aumenta su resentimiento y además, los tendrás a tu lado y siempre buscando el lado oscuro de las cosas y de la vida.
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