GERARDO MASUCCIO


Sin embargo, en los recovecos del pensamiento

donde todavía se

me da el traicionarme, la

impermanencia ata sus raíces

a superficies inciertas,

a lo provisional.

El número de los que ya no tienen voz

sigue - inerte -

en la rúbrica de los vivos,

el polvo persigue la ausencia

y en el cajón de la infancia

guardo una última canica.

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