Cierro los ojos con inusitada fuerza
y cuando los abro
a simple vista no ha ocurrido ningún milagro
todo prosigue más o menos como antes
pero en 10 segundos
se han producido millones de pequeños cambios
impercetibles a la primera mirada
pero si agudizamos la vista hasta el extremo
podríamos ver, sentir y observar
que el viento se ha amainado
y ahora no ruge, si no que susurra
y te acaricia en la cara
que esa ola que estaba en su cumbre
se ha roto en la arena con todo su estrépito
y ahora es agua, arena y espuma.

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