Creo más en mis dedos que en mis ideas
y cuando ellos se mueven sobre el teclado
entonces sé...
que pienso y que a la vez siento.
Son dedos premonitorios
ellos se anticipan y van por delante
de mis pensamientos,
al moverlos ya se han movido antes
y en otro tiempo y en otro espacio
que hasta ahora no he tenido el placer de conocer.
Al sentirlos indican que han estado
y lo que yo percibo, siento y escribo
es la sombra de lo que eran.

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