A veces me revuelvo
y me rebelo contra todo signo de poder.
Algunas otras
me dejo la piel contra la sin razón del sin sentido,
e intento entender
el resentimiento hacia lo incomprendido.
En otras
no soporto la mentira piadosa del que se dice, compasivo,
y porque la compasión me saca de quicio
y me hunde más en mi propia miseria mediocre.
Y no, no me arrepiento de ser como soy,
aunque para ello deba cruzar tormentas siderales,
aunque tenga que profundizar en el magma de los volcanes,
y si hace falta navegaré por los siete mares que hay entre el averno y yo.
Así soy yo,
prefiero luchar rodeado por mis viejos fantasmas y miedos,
que quedarme quieto e inerte
ante tanta injusticia
y porque yo no aspiro a que me entierren en tierra de nadie.

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