Es el instinto, es el puto instinto de supervivencia o como carallo se llame ese instinto, el que te hace volver a cosas que ya habías dejado atrás. De alguna manera quieres cerrar historias que acabaron mal o bien o regular o fatal o maravillosamente bien y éstas últimas que para mi desgracia, son las menos, será para recordarlas con todo tu mejor agrado y para volver a revivir aquellos momentos felices. Y si vuelves a ver a la misma persona que de aquellas te hizo feliz y por haber sido un inmenso amor compartido, pues ¿qué os puedo decir?. Que a lo mejor te vuelves a enamorar hasta las trancas y así lo haces y hasta que te das cuenta que han pasado 55 años años desde aquella hermosa historia y que lógicamente cada uno ha tenido su vida, sus propias historias, sus propios hijos y hasta que puede que sus propios nietos. Lo de los nietos, no es mi caso y la verdad, no sabéis como se lo agradezco a mis hijos. Pero volvamos al grano de la cuestión y si durante 55 años cada uno hizo su propia vida, pues pasa que ahí es donde para mí empiezan los verdaderos problemas. Y voy a dar asco por mi reflexión tan egoísta, pero que le voy hacer si es lo que siento y yo puedo con mis propios hijos y los quiero a rabiar y hasta que creo que daría mi vida por cada uno de ellos. Y eso lo tengo más que claro. Pero que me presenten a los hijos y a las mujeres de ellos, y a sus nietos y demás parentela, aparte de sus amistades más próximas y que serían y como mucho dos o tres personas y porque más, no podría soportarlo, pues que sumando toda esa amalgama de personas que para ella suponen mucho o demasiado, yo tengo que reconocer que para esto no estoy preparado y no soporto la idea de que tuviera que pasar por todo ese proceso de conocer personas que en realidad me importan un huevo. Y ya sé que es egoísmo puro y duro, pero como ya dije antes, uno es como es y creo que ya es demasiado tarde para poder cambiar mi funcionamiento.
Habrá quién diga, que eso que te pasa es que no estás tan enamorado de la otra persona y porque si no por ella, harías eso y mucho más. Bueno, pues puede ser pero también puede ser que estuvieras enamorado hasta las trancas y cuando ves que va llegando tu hora de dar otro paso que te acerques más a esa persona y eso supone que nos presentemos mutuamente a nuestros hijos, nietos y amigos y entonces y de repente te entra un vértigo que nunca antes habías sentido. Y ese vértigo va creciendo como una bestia inmunda que a su vez se va devorando ese bonito amor. Algunos le llaman cobardía, pero yo le llamaría de otra manera y porque en realidad yo siento que tengo mi cupo cubierto, digo el de las amistades, el de los hijos, el de los nietos y porque no quiero tenerlos y el de las familias de los demás y que en éste caso sería la de la otra persona. No puedo con ello, no soporto esa idea y si tuviera que ponerle un sello médico a éste problema, seguramente sería diagnosticado como "alérgico severo". En mi vida lo hice una vez y fue con la madre de mis hijos y nos enamoramos como piojos y estaba decidido a cambiar mi mentalidad y por tanto, mi vida. Y lo hice y lo disfruté durante un tiempo y hasta que me empecé a dar cuenta, que aquella historia funcionaba como todas las demás y había cosas buenas pero con el paso del tiempo fueron surgiendo las malas y a su vez fueron apareciendo envidias, los puñales por la espalda, las traiciones ocultas y mal disimuladas, las historias deformadas para hacerte más daño y yo que sé...y un sin fin de cosas más. Ya probé todo eso y no puede decir que esté decepcionado, digamos que le saqué a ese tipo de vida todo el jugo que he podido y por tanto, me he quedado con todo lo bueno de esa experiencia. Sigo queriendo a mi exmujer (que mal suena lo de ex) y porque ha sido una persona excepcional que he tenido la suerte de conocer y de enamorarme locamente de ella. Aunque ahora, ya no me siento enamorado de ella, ni ella de mí. Sigo compartiendo historias, cenas y comidas con una pequeña parte de su familia. Y sobre todo y por encima de todo, hemos tenido tres hermosos hijos y esos para mí son sagrados.
Durante estos últimos 12 años intenté arreglar algunos asuntos que tenía pendientes desde hacía mucho tiempo. Despaché temas pendientes con algunas de mis amistades anteriores, algunas de hacía 30 años o más, otras de 25 o 20 años. Y el resultado final de todas ellas aunque por diversos motivos, acabaron como una mierda. Quizá si hubiera contactado con esas personas en otro momento y en que yo me sintiera diferente a como soy ahora, hasta hubiera cabido la posibilidad de que alguna de ellas, acabara bien conmigo. Pero pasó que en todas ellas fuí de cara y de frente y dije claramente lo que sentí en aquellos momentos y de las cosas que había hecho mal o fatal, pedí las disculpas adecuadas y que no todos las aceptaron o que si las aceptaron fue como el que da un ¡buenos días! al vecino de enfrente. Y que conste que yo sabía perfectamente que eso podía pasar y porque después de 30 o 20 años, todo puede pasar. ¿Decepcionado?...pues si un poco o un mucho y porque mi optimismo vital es muy bestia y tiendo a pensar que los sentimientos sedimentan en el fondo del mar y con el poder que me otorga mi varita mágica sentimental, con sólo tocar el mar esos sentimientos volverían a salir a flote. Pero así no es y porque hay muy pocas cosas que son como tu realmente quieres que sean. Además, a lo largo de 30 años, hubo nuevos amigos y amigas que tienen otro cuerpo, otro nombre y por supuesto, otra alma. La amistad no es interminable y tal y como no lo es el amor. Y entonces las cosas duran lo que duran y cuando se acaban hay que saber poner el punto final y despedirse con un ¡Hasta siempre!.
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