RÚA DO FRANCO (Santiago de Compostela)


 Rúa o calle, llamada "Rúa do Franco" situada en Santiago de Compostela. Está en el casco viejo de Santiago, tendrá alrededor de 500 a 700 metros de largto y el ancho ya lo podéis ver en la foto, tendrá 4 o 5 metros como mucho y toda la calle es de granito puro y duro y su estado más normal es que esté húmeda y mojada y porque en Santiago llueve sí o sí. No llega a tener 700 bares y porque un bar no entra en un metro cuadrado, pero seguro que ronda los 100 bares. Un bar cada 7 metros. Y empiezas por el bar de una esquina y seguro que no llegas al último bar del final de la calle. Y eso que con cada vino te ponen una tapa y en Galicia las tapas no son cutres ni tacañas y tienden a ser un poco espléndidas. A veces te ibas de vinos y aparte de salir bastante colocado también salías comido y servido. Además y como dato curioso, en ésta calle y una vez al año, se hacía el "Paris Dakar" y empezabas por el bar llamado "Paris" que estaba en un extremo y ibas de bar en bar y en cada bar te bebías un vino y lo de la tapa era opcional. Y seguías de bar en bar y la verdad es que no sé muy bien, si alguno llegó a la meta, que era el bar "Dakar", pero me supongo que no y porque para llegar hasta allí, había que haber pasado por 100 bares y con 100 vinos encima. Además el vino que te servían era un vino blanco peleón que en primer lugar te destrozaba el estómago y en segundo lugar, te reventaba la cabeza. Por tanto la resaca era bestial. Yo, todas las mañanas hacía un ida y vuelta por ésta calle y porque para ir a la Facultad tenía que pasar por ella. Íbamos de vez en cuando un grupo de amigos o compañeros y como éramos estudiantes y estábamos a dos velas, pues sacábamos la poca pasta que teníamos en los bolsillos y hacíamos una colecta común y no importaba y para nada lo que cada uno podía aportar y creo que nunca nos dió para bebernos 10 vinos cada uno, pero con 10 vinos peleones tenías suficiente para irte a casa colocadete.

Me acuerdo que uno de esos amigos de vinos era mayor que el resto y acabó la carrera dos o tres años antes que el resto. Y tuvo la gran suerte de acabar la carrera y al mes siguiente ya encontró trabajo y por tanto tenía más pasta que el resto y en la colecta colectiva puso más pasta que el resto y al tercer día de quedar y de repente nos dijo, que así no se podía funcionar y porque él ponía más pasta que nadie (aunque todos sabíamos que siempre se dejaba pasta en los bolsillos) y la cosa fue in crescendo y hasta que un día se agarró un cabreo de mil pares de cojones y lógicamente la cosa acabó fatal. Y desde aquél día no nos volvimos a ver y si nos veía en la distancia, cambiaba de acera o se metía en el primer portal que veía. Él perdió más que nosotros y perdió unas cuantas amistades y todo por gastar 10 euros más que el resto. De aquellas eran pesetas, pero 10 euros era más o menos lo equivalente a lo que sería ahora. Y creo que fue la primera vez que comprobé que el poder del dinero llega a extremos que ni nos imaginamos y que hasta la amistad tiene un precio y por 10 euros más y tres veces al mes, pensé que ese chaval nunca había sido mi amigo. Y años más tarde, resulta que tuve un amigo que estaba enganchado del caballo y siempre tenía problemas de pasta, pero lo que más jodió de aquella amistad fue todo lo que arrastraba el tener problemas de pasta y porque todo eran problemas con una inmensa cantidad de gente, iba de bronca en bronca porque había engañado a todos y entre los unos y los otros, era bastante pasta la que debía y estar con él resultaba ser sumamente violento y agresivo. Y aquella vieja amistad acabó reventando por todos lados. Pero en éste caso no me cogió desprevenido y porque sabía que el caballo lo acabaría destrozando todo. Y así ocurrió.

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