Escribo
porque la realidad me explota
como una bomba fabricada por hombres para matar más
hombres
y esa realidad se hace insoportable para mi delicado cerebro.
No entiendo el razonamiento humano
ni su lógica tan inhumana
ni su maldad perversa y ciega
ni su estrategia egocéntrica
de que aquí me salvo yo
o no se salva nadie.
No entiendo el porqué de las guerras
pero tampoco entiendo el porqué
de las banderas, de las patrias,
de las religiones o de las fronteras
y porque unos mandan y otros obedecen
y porque necesitamos líderes y rebaños
y porque vamos a una guerra
y nos matamos entre nosotros.

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