Porque en realidad...
si yo me siento debajo de una higuera
veo al cielo de distinta manera
a veces entre sus ramas y hojas
pasan cigüeñas volando en círculos
y otras veces se levanta el viento en las salinas
y el polvo que ya era polvo antes de ser barro,
empezará a pigmentar los matojos silvestres
que ahora se harán verdes, violetas, amarillos y rojizos,
porque todo se transforma bajo ese sol inhumano
y en esas maravillosas marismas
y de las que muchas veces me acuerdo
todo es sol, sal y tierra agrietada.

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