De dolores, si sé,
de pasiones, soy un puto catedrático
de amores y desamores, los tuve de todos los colores,
de andar a escondidas
y bajo las tenebrosas sombras de la noche
y huído y sin apellidos...también sé demasiado.
Estuve años metido en mi propia clandestinidad
agazapado entre las sombras de un dormitorio
escondido bajo sábanas ajenas
cerrando los bares
meando en los soportales
y escupiendo maldiciones
llegando a casa como un barco rendido y hundido
y como si se me fuera la vida en cada noche.
Y durante ese tiempo
así me fue...
pero seguí buscando que otros brazos me arropasen
removiendo conciencias en los estercoleros
sintiéndome víctima y pidiendo socorro
vacío de ideas y de orgullo
rogando amor bajo la lluvia
volviendo a casa
con otra derrota más en el bolsillo.
Menos mal que de aquellas
casi nadie me hizo caso
ni dí lástima a nadie
ni nadie se acercó para darme un ánimo
y porque debieron pensar
menudo colocón lleva este tío.
Y ésta es la conclusión definitiva:
de noche todos los gatos son pardos
y yo era uno más de ellos
y además, no se puede buscar en el lugar equivocado.

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