La vida se parece a esos poemas
que brotan, en principio, interminables,
retóricos, grandiosos y banales.
Luego vas corrigiendo hasta dejarlos
en lo poco que importa, en los dos versos
que dicen lo que todos ya sabemos.
Creo más en mis dedos que en mis ideas y cuando ellos se mueven sobre el teclado entonces sé... que pienso y que a la vez siento. Son dedos ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario