Cuando me siento sólo
me miro en el espejo
y así sé que sigo ahí.
Que no he huído de mí
que soy yo
solo que me voy haciendo más viejo
que el poco pelo que tengo va desapareciendo
que las cejas, que los pelos de la nariz y de las orejas
se muestran cada vez más fuertes y poderosos
que la piel de mi cara es pura arruga
y que los sueños ya no son los de antes
hago menos vuelos siderales
hablo mucho menos que antes
y porque ahora
el silencio me atrae
y con decir dos palabras me basta
y si lo acompaño con una mirada de mi vista cansada
puede que hasta me sobren esas dos palabras.

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