Hay cosas que duelen más que otras
y porque nada duele igual.
Hay algunas que te hacen insensible
y porque poco a poco
transforman tu carne en corcho anodino e insaboro.
En cambio hay otras
que con el paso del tiempo
te duelen más que antes
por un lado la vejez ayuda a ser más sensible
pero por otro, lo que te duele más
es quedarte sumido en ese dolor
vencido y arrodillado ante él
y siempre con la misma queja
¡me voy a morir por tanto dolor!.
Hay personas
que se enfrentan al dolor
y le plantan cara
y le mantienen la mirada
y le dicen por aquí no pasas
y si aún así se atreve a pasar
le marcarán los límites y le dirán...
hasta aquí podrás llegar
pero a partir de aquí, mando yo.
Y de como te enfrentes al dolor
te definirá como persona
y serás valiente o cobarde
o un tío sin sustancia.

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