"Es por arriba, máquina: saltá!". LEILA GUERRIERO


 "Es por arriba, máquina: saltá!", dijo él, y yo le hice caso.

Ya hacía tiempo que estábamos juntos pero nos decíamos así, "máquina", "bestia", apodos que no usaban las parejas sino los amigos. El domingo de la semana pasada, ordenando placares, ví mis zapatillas rojas, viejas, y recordé esa noche, cuando él me dijo "¡Es por arriba, máquina, saltá!", y yo le hice caso porque vi en sus ojos todo lo que necesitaba para hacerlo. Estábamos en un recital de Pearl Jam una noche de noviembre de 2005. Nos habíamos acercado demasiado al escenario cuando estalló uno de esos hitazos que transforman a la multitud en toneladas de carne fuera de control.
Cada tanto un cuerpo laxo, quizás inconsciente, navegaba sobre las cabezas de los demás y aterrizaba al otro lado de las vallas, atajado por voluntarios de la Cruz Roja. En un momento, no sé cómo, resbalé y me caí. No ví la hora de mi muerte pero sí la de mi aplastamiento.
Él me levantó como pudo y gritó "¡Hay que salir! ¡Es por arriba, máquina, saltá!". Armó un estribo con las manos, y yo, sin pensarlo, pisé, salté y caí sobre la multitud. De espaldas. Recuerdo el tacto sudoroso como si resbalara sobre una bestia viscosa, la potencia de la multitud vuelta una ola furibunda debajo de mí. Fue un segundo, y después me recibieron los voluntarios al otro lado de las vallas. Dije, " "Estoy bien", y detrás de mí llegó él, volando sobre sus cabezas, con una zapatilla en la mano: una de mis zapatillas rojas. "¿Todo bien?", preguntó. Le dije "Sí". Me puse la zapatilla y corrimos de regreso al recital. Más tarde, cuando caminábamos para encontrar un ómnibus vacío, me preguntó. "¿Te dio miedo?". Le dije "No", y era verdad. No había por qué pero además, había saltado de espaldas a la multitud caníbal porque ví en sus ojos todo lo que necesitaba para hacerlo: su fe en mí. Es la única fe que necesito. Una fe que todavía me acompaña.

Federico García Lorca

 "Yo quise olvidar

y puse un muro de piedra

entre tu casa y la mía.

Es verdad. ¿No lo recuerdas?

Y cuando te vi de lejos

me eché en los ojos arena.

Pero montaba a caballo

y el caballo iba a tu puerta".















NAZARÉ


 Si hay un país que me hace estremecer por mis adentros, ese es mi Portugal del alma, mi tesoro escondido. Bueno lo de mi tesoro escondido, lo era cuando era niño y joven y porque ahora está tan vendido al negocio del puto turismo como lo está el resto del mundo. El pequeño y xeitoso Portugal, el que siempre le damos la espalda y le miramos con ese desprecio que lucen los españolitos patrios que aún siguen pensando que el mundo es suyo. Por mí y que me perdonen los portugueses que lo sigan pensando y haciendo, así podré seguir disfrutándolo yo sólo y unos cuántos más, que nos declaramos admiradores de este país y por ese inmenso don que tienen sus gentes, su respeto hacia los demás, hscia el resto de los humanos. Ésta foto es de Nazaré, un pequeño pueblo pesquero (en mis tiempos lo era y en cambio ahora tendrán dos barcos de papel cartón sobre la arena de la playa y para decirnos que lo siguen siendo) y últimamente este pueblo está de moda por la grandeza de sus olas y que al parecer llegan a alcanzar los 40 metros (eso dicen los surfistas y si así es, será durante unos cuantos días al año).

CARMEN LAFORET


 

Anne Sexton


 «Es junio. Estoy cansada de ser valiente».

UNA PEQUEÑA REFLEXIÓN DE ANDAR POR CASA

Claro qué la reflexión de hoy podía ser ésta: ¿se estará vengando Plutón por haberlo desnudado ante todo el público del Universo entero? y t...