y cuentan que un verano voló
y se dejó el corazón debajo de la cama,
que le dijo que no volvería,
que no la esperara,
quién le iba a decir
que al final iba a unir su tripa
con la mía, con un poeta de cañerías,
poeta de mierda, de manos vacías.
En la otra orilla de esta ciudad sin ley dicen que allí, al otro lado todo es posible. Yo solo pido... un puente levadizo un pasadizo secret...
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