IDA VITALE



 Y tienen las palabras su verano,


su invierno,
y tiempos de entre tierra
y estaciones de olvido.

De pronto se parecen demasiado a nosotros,
a manos que no tocan
hijos, amigos,
y pierden su polvo en otra tierra.

Ya no las mueve el agua
de nuestra tibia orilla humana.

Navegan entre nieblas,
merodean lentísimas,
van como topos,
ciegas,
esperando.
Hermanas, tristes nuestras.



Ida Vitale

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