En cuanto amanezca
y salga el sol tras aquella montaña
nos subimos a esa nube
que pasa siempre a la misma hora,
salimos desnudos y tal y como vinimos al mundo
compramos billetes de ida y vuelta
y con el viento de popa
desplegamos velas
y nos iremos rumbo a lo desconocido.
Nunca es tarde para viajar,
ni los años son muros infranqueables,
ni la ansiedad es una ciénaga de la que no podrás salir
a veces,
volver atrás es otra manera de avanzar.

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