Esas mañanas de domingo,
en invierno, a primera hora:
las calles recién regadas,
el aire fresco, limpio,
el olor a cruasán de las cafeterías,
la locura de los pájaros.
Como si la vida te dijese:
mira, aquí me tienes, vuelve a intentarlo.
Creo más en mis dedos que en mis ideas y cuando ellos se mueven sobre el teclado entonces sé... que pienso y que a la vez siento. Son dedos ...
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