El problema real del amor
no es el amor en sí
tampoco es el desamor
que también suele formar parte del proceso
y el verdadero problema
es el amor desigual.
Uno, pide calma y sosiego
y el otro o la otra,
solo tiene prisa por amar y por querer.
El que ama más
tiene todas las de perder
porque no hay nada calculado en su forma de querer
y por tanto, si se da un paso en falso
todo se vendrá abajo y en modo catastrófico.
El que ama menos
se sentirá cómodo en esa desigualdad
y porque haga lo que haga
la otra persona se le perdonará
y porque el amor es ciego
y no ve lo que no quiere ver.
Yo sólo quiero disfrutar del momento
dirá el que ama menos
y no hablemos del futuro
dirá el mismo individuo
y mientras la otra persona
se desgrana el alma y los sesos
y para que se le ofrezca un amor seguro
y sobre todo, verdadero.
Y por cierto, que nunca jamás conseguirá.

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