Yo no puedo darle la vuelta a la vida
y sacudirla para quitarle el polvo sin más.
Yo puedo coger a la vida por el cuello,
estrujarla y apretarla
poner su cara roja
y a sus ojos ponerlos en órbita estelar...
Yo puedo dormir sobre mis propios laureles,
pensar que lo hecho echo está,
que más allá de lo que veo y siento
sólo hay mezquindad...
Yo puedo escupir cara al viento
y decir que llueve en mi cara
y mientras lo digo
pensar en la levedad de mi vida,
un día, nací
al segundo día, viví
y en el tercero,
tendré un metro de tierra por encima de mi cuerpo.

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