No me compares, no me compares,
me molesta que me veas como un bicho deforme y raro
yo, te puedo decir como soy y voy a intentarlo:
yo soy agrio cuando me cago en todo lo que está mal y además, se hace mal,
y soy ácido cuando supuro de odio por todos los poros,
y además, soy puro espíritu contradictorio...
no puro de pureza, sino que soy contradictorio de contradicción,
es decir, soy así con mis rollos
y yo si te amo tenlo muy claro:
te amaré y eso es un juramento cuando menos que hipocrático,
y te amaré como un perro fiel (tengo ese defecto)
pero al mismo tiempo y por el otro ojo,
estoy viendo por donde puedo salir descontrolado,
y lo hago, por si acaso
y sólo lo hago, por si acaso
y porque en la vida aprendí a desconfiar hasta de mi propia sombra,
y por eso hoy me acuesto a la luz de la Luna llena y toda blanca y toda pura,
y mañana despierto en medio de un estercolero y con un rabo de Rata en la boca,
y entonces y a lo mejor la Luna será un bidón de gasolina con desperdicios de grasa incrustada,
porque la vida es así y no es así como me la contaron,
me habían prometido vida y por todas las costuras
y vivo más con la muerte de lo que quiero y deseo
y por eso hoy te regalo algo inmenso e insuperable
y mañana o pasado te muelo a palos
y en consecuencia, tengo callos en los dedos
y nudos dentro de mi Cerebro,
dentro de mi, crece lo duro y lo impuro,
y a veces y sólo a veces
aparecen burbujas de bondad finita y perecedera,
que en ocasiones crecen como tumores que irradian amor
y buenos pensamientos...
y que en otras (la mayoría) desaparecen a los 5 días,
y porque eso pone en su fecha de caducidad...
y te repito y te vuelvo a repetir, ¡no me compares!,
no soporto verme en el espejo de nadie
y en el ajeno, mucho menos,
no soy capaz de verme como un viejo perro verde,
no soporto mi imagen sin dientes y pendiente de la hora de la muerte,
no puedo sentirme así de doblegado, así de ultrajado y así de abandonado,
yo necesito estar de tú a tú y de cara a cara y con la frente muy alta,
ser yo y orgulloso de haber nacido,
y a todo esto, con la verdad como testigo presencial...
y una vez que quede todo dicho, que no resuelto...
por favor y te lo pediré por última vez:
¡no me compares con nadie!
piensa que yo soy como soy porque carezco de fotocopia
y que en las noches del más duro invierno
soy más alma en pena que cuerpo.
me molesta que me veas como un bicho deforme y raro
yo, te puedo decir como soy y voy a intentarlo:
yo soy agrio cuando me cago en todo lo que está mal y además, se hace mal,
y soy ácido cuando supuro de odio por todos los poros,
y además, soy puro espíritu contradictorio...
no puro de pureza, sino que soy contradictorio de contradicción,
es decir, soy así con mis rollos
y yo si te amo tenlo muy claro:
te amaré y eso es un juramento cuando menos que hipocrático,
y te amaré como un perro fiel (tengo ese defecto)
pero al mismo tiempo y por el otro ojo,
estoy viendo por donde puedo salir descontrolado,
y lo hago, por si acaso
y sólo lo hago, por si acaso
y porque en la vida aprendí a desconfiar hasta de mi propia sombra,
y por eso hoy me acuesto a la luz de la Luna llena y toda blanca y toda pura,
y mañana despierto en medio de un estercolero y con un rabo de Rata en la boca,
y entonces y a lo mejor la Luna será un bidón de gasolina con desperdicios de grasa incrustada,
porque la vida es así y no es así como me la contaron,
me habían prometido vida y por todas las costuras
y vivo más con la muerte de lo que quiero y deseo
y por eso hoy te regalo algo inmenso e insuperable
y mañana o pasado te muelo a palos
y en consecuencia, tengo callos en los dedos
y nudos dentro de mi Cerebro,
dentro de mi, crece lo duro y lo impuro,
y a veces y sólo a veces
aparecen burbujas de bondad finita y perecedera,
que en ocasiones crecen como tumores que irradian amor
y buenos pensamientos...
y que en otras (la mayoría) desaparecen a los 5 días,
y porque eso pone en su fecha de caducidad...
y te repito y te vuelvo a repetir, ¡no me compares!,
no soporto verme en el espejo de nadie
y en el ajeno, mucho menos,
no soy capaz de verme como un viejo perro verde,
no soporto mi imagen sin dientes y pendiente de la hora de la muerte,
no puedo sentirme así de doblegado, así de ultrajado y así de abandonado,
yo necesito estar de tú a tú y de cara a cara y con la frente muy alta,
ser yo y orgulloso de haber nacido,
y a todo esto, con la verdad como testigo presencial...
y una vez que quede todo dicho, que no resuelto...
por favor y te lo pediré por última vez:
¡no me compares con nadie!
piensa que yo soy como soy porque carezco de fotocopia
y que en las noches del más duro invierno
soy más alma en pena que cuerpo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario