A veces me atrapa la nostalgia
y me encadena con cadenas y con grilletes
al viejo árbol que sostiene mi esqueleto.
A veces me arden los dedos
y por tener tantos deseos.
A veces me siento sombra
y me acurruco entre ellas
y como si fuera un niño mirando el cielo
en una noche de verano.
A veces me siento valiente
y doy un paso y otro más
y salto charcos
y regalo abrazos
y hasta soy capaz
de no tener que justificarme ante nadie.
A veces me involuciono
y me escondo bajo mi propio caparazón
allí permanezco escondido y agazapado
y a la espera de que pase la tormenta.

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