La ignorancia al poder y la osadía ridícula, también. Los opinadores, son personas como tú o como yo, que simplemente opinan, pero eso sí, que opinan cuando nadie le pidió su opinión de mendrugo. Y hasta hay algunos que se atreven a decirte cosa y te increpan de como debes hacer las cosas, porque su conocimiento está basado en la evidencia científica de un documental de la tele o de una película de ciencia ficción en la que le metían a uno (al que yacía muerto en paro) un puto electrodo por el mismo culo y el tío resucitaba y todo y después de unas cuantas descargas de 5.000 amperios en pleno intestino grueso. Ahora bien, en cuanto resucitaba, lo primero que hacía era cagar todo en plan diarreico.
Pues ¿qué pasa?...pues pasa que en las playas hay muchos marcianos en traje de baño que saben de todo un poco y con el sol en plan voraz y asesino, pues saben mucho más. Primero, que la gran mayoría de los playeros se aburren hasta la extenuación de estar todo el puto día en la playa. Segundo, que lo que podía hacerse en media hora o sea, uno o dos baños y un poquito de sol, lo dilatan tanto, que al final son varias horas al sol que más calienta y eso y perdón por la repetición, les calienta y les abrasa la sesera y al final, se ponen insoportables. Los viejos como yo, lo llevamos peor. Ya no tenemos cuerpo para esas calenturas solares. Yo me defino como un buen buscador de sombras y a la primera que veo, allí estoy con ella. Pero hay algunos que persiguen ese bronceado con olor a quemado o a piel chamuscada y debe ser porque en el espejo se deben ver más guapos con ese moreno tórrido. En cambio a mí, me entusiasma el moreno obrero, camiseta de tirantes marcada por el bronceado de mi piel expuesta y por dentro de color blanco papiro. O sea por fuera, blanco como la misma nieve y por dentro, más blanco, todavía (blanco nuclear, le llaman).

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