Mientras yo pienso
tú opinas
mientras tú piensas
yo opino
el caso es que nunca coincidimos
y no es problema de hablar el mismo idioma
y tampoco es de tener ideas parecidas
y porque los dos sabemos que más o menos coincidimos
que hemos mamado de la misma teta ideológica
y que por ahí se transmiten los principios
y lo que nos diferencia hoy en día
es lo que cada uno ha vivido.
Yo no te pido que cambies
ni que camines con las manos
ni que me saludes porque es lo correcto
ni que me des el beso de Judas para señalarme.
Y si hubiéramos hecho esto y no lo otro
y si yo hubiera sido un buen amigo en la distancia
y si tú me hubieras pedido ayuda en algún momento de tu vida
y si nos hubiéramos puesto en el sitio del otro
y aboliendo la rabia, la ira
y las ganas de mordernos...
quizás hoy en día
estaríamos dando un paseo por el muelle de mi pueblo
tú hablarías y yo te escucharía
y al cabo de un rato sería yo el narrador
y tú la Oreja de Van Gogh.

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