Ojalá un día pudiera ser
lo que siempre he querido ser
una buena persona
pero tampoco que se pasa al otro lado
y se ponga a repartir bendiciones.
Una simple persona
sin más equipaje que lo que ahora llevo encima
carne añeja rodeando huesos porosos
piel seca delicada y poco planchada
grandes ojeras bajo mis ojos
mirada cansada de tanto mirar la vida
un buen montón de sueños rotos
que salvé de la basura
y que ahí los tengo delante de mí
y para acordarme de donde vengo y hacia donde voy.
Soñar es lo único que me queda
soñar no tiene edad
y para soñar hay que saber volar.

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