Olvido
pero no tanto.
Olvido
pero hay olvidos
que te retuercen los intestinos,
te alzan del suelo
y por fin, te depositan en un basurero...
Hay olvidos
que son de otro mundo
y cuando se disparan a su máxima intensidad
te atraviesan el hígado
y te revientan el estómago y los pulmones.
Hay olvidos
que no son fáciles de olvidar,
los llevas a cuestas
como una cruz que debes de arrastrar.
Y no hay consuelo
ni hombro en el que te puedas consolar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario