ARGUMENTOS Y FUTURO

 Yo insisto.

Yo deseo y quiero que me comprendas

necesito que me escuches,

pero no por mis argumentos,

los argumentos están  hechos a base datos

o signos que cada uno los inclina para su lado

y para que te den la razón

y para no perder el poco juicio que te queda.

Los argumentos son datos

que se emplean en juicios paralelos 

y dáme datos y dáme hechos

y entonces serás condenado a cadena perpetua 

por la otra persona a la que intentas convencer

de que eres legal.

Pero para ser buena persona

te sobran los argumentos y la cronología de los hechos

y porque al final todos hemos pasado por un proceso parecido,

nacimos, crecimos, nos hicimos niños malos y perversos,

tiramos piedras a los gatos y perros y burros

tuvimos una época de revolucionarios de postal idílica

estudiamos y por fin, trabajamos

y hasta aquí, hemos llegado.

Y nos falta por vivir

la última parte de nuestra película

y todos sabemos que dar un buen final, 

es lo más difícil

de escribir un libro 

y sin despedidas, aún lo será más.

Por tanto

démonos por muertos

y cerremos los ojos

y pensemos en ello y en que somos muy poco. 

La muerte nos espera a todos

y el que piense que lo hibernarán

y lo despertarán dentro de medio siglo

es que no se ha enterado de nada. 

Dentro de 50 años

seremos seres disecados como seres humanos que fuímos

que algún friki usará como decorado escatológico

de lo que realmente éramos o fuímos, 

seres desalmados, sin escrúpulos y carentes de rebeldía

o sea, seres dóciles y obedientes

siempre necesitados de un líder que nos iluminara la cara

y algunos de ellos, irán a parar al vestíbulo de la casa de un

 indiano que ha regresado a su pueblo

y quiere demostrar que explotar y reventar a todo bicho

 viviente, allí en las Américas

ha merecido la pena

y adornarán las paredes de su salón estilo Titanic,

con cabezas humanas reducidas

pero os puedo asegurar, que no hay más

y os lo digo porque yo vengo de allí, 

vengo del futuro e hice una parada en Marte

y casi no llego para deciros esto que os estoy diciendo.

Dentro de 50 años

los que tomaron la opción de la hibernación

serán reencarnaciones plastificadas de lo que un día fueron

y a cero euros la unidad, 

 y serán objetos inanimados sin ningún valor sentimental

acabarán siendo recipientes esparcidos por la casa del indiano

donde irá escupiendo la gente que vaya entrando o saliendo

y hasta habrá alguno que se atreverá a mear dentro.

Yo lo veo así y que cada uno lo vea como quiera.

Aunque en realidad, 

me temo lo peor

y es que dentro de 50 años

seremos tan mierdas como lo somos ahora.

Mi visión del mundo

es cuando menos que catastrófica y postapocalíptica.

Futuro...no hay 

y a éste paso

¡ni lo habrá!

y para poder salir de éste callejón sin salida

nos lo tendremos que inventar

 ¿inventar?...¡pero ya!.













TODO ES RELATIVO Y NADA ES ABSOLUTO


A veces se me llena la cabeza de remordimientos

y todos sabemos 

que los remordientos son pirañas muertas de hambre

que te devoran desde los pies a la cabeza

y todo lo que hasta ese momento considerabas grandioso

y te sentías orgulloso de haber sido tú, el protagonista

se va a convertir en carne putrefacta

y pasto para otros peces que viven a la sombra de las pirañas.

Son los peces carroñeros

que les da igual comer carne fresca

que carne podrida mezclada con gusanos y cadáveres de

 moscas

y además al moverse el gusano en el agua, 

los atraen con más intensidad y fuerza. 

La atracción fatal de un cebo vivo.

Hay muchos tipos de atracciones fatales:

la atracción sexual, 

la atracción sobre o de un amigo,

la atracción visual de la belleza

la atracción intelectual

o la de enamorarte de otro cerebro.

La atracción del bien o del mal

o la misma atracción sobre algo desconocido

o la que te arrastra por el lado más oscuro.

Y a veces

y muy pocas veces se juntan en una persona

en una misma persona

y porque como decirlo 

¿sería mucho pedir?.

Pero si levantas tu mirada hacia el cielo

y ves ese caos cósmico 

y observa como todo sigue funcionando,

entonces comprenderás 

que en realidad 

¡no estás pidiendo tanto!.

Dicho de otro modo

todo es relativo y nada es absoluto.

Por lo tanto, 

en ésta vida que nos ha tocado vivir

¡nada es imposible!.

Mirarme a mí,

estoy más o menos integrado 

saludo al vecino de enfrente 

me voy a comer con mis amigos

y voy disimulando mi verdadero yo interior

y no estoy preso

ni me han encerrado de por vida en un manicomio,

aunque es verdad,

que he visitado un manicomio un par de veces.

Un mes de cada vez.

Y ese dato me llena de orgullo

y añade una inmensa riqueza a mi expediente vital

y por eso a veces me inflo como un pavo real

y muestro toda la belleza de mis colores y plumas. 

Lo que para otros es un dato vergonzoso

para mí es un dato divino que inundará un poco más, 

mi paupérrima y escasa felicidad.

Necesito ser y estar feliz

necesito andar en círculos

y al mismo tiempo, ser el planeta que siempre quise ser

necesito andar hacia atrás, como los cangrejos

y coger carrerilla

y dar el salto más grande de mi vida

y subirme a un globo e inflarlo con mis pulmones

y que el viento me lleve más allá de los atardeceres. 

Y yo, entre otras cosas 

en un atardecer veo eso,

veo una puerta circular anaranjada o rojiza

que al abrirla

me inunde con un mundo hecho de luz y de paz infinita.

Y entonces si que diré...

¡misión cumplida!.





ALDAMA ENTENDIÓ LA JUSTICIA ESPAÑOLA. Spanish Revolution.


ALDAMA ENTENDIÓ LA JUSTICIA ESPAÑOLA

Víctor de Aldama no va a entrar en prisión. Esa es la frase que queda. La que resuena. La que se pega al paladar como una burla institucional. Condenado a 4 años y medio por el caso Mascarillas, señalado como pieza empresarial de una trama que hizo negocio con la emergencia sanitaria, el comisionista evita la cárcel porque el Supremo considera que su colaboración fue decisiva para descubrir los delitos. La justicia lo llama atenuante. La calle lo entiende de otra forma: si cantas bien, si señalas hacia arriba, si sirves al relato correcto, la puerta de la celda puede convertirse en una puerta giratoria.
Ábalos se lleva 24 años y 3 meses. Koldo García, 19 años y 8 meses. Aldama, 4 años y medio y trabajos para la comunidad. Hay que repetirlo despacio. No para defender a Ábalos. Que nadie se equivoque. Si la sentencia acredita corrupción, cohecho, tráfico de influencias, malversación y organización criminal, que paguen. Que paguen quienes usaron la pandemia como caja registradora. Que paguen quienes se aprovecharon del miedo colectivo mientras las enfermeras y enfermeros trabajaban reventados y la gente enterraba a sus muertos sin poder abrazarse.
Pero lo de Aldama tiene otro olor. Olor a premio. Olor a utilidad política. Olor a personaje que descubre tarde la ética y justo a tiempo la estrategia.
La Fiscalía Anticorrupción había pedido para él 7 años. El Supremo lo deja en 4 años y medio y suspende la entrada en prisión. Condiciones: no volver a delinquir, entregar informes semestrales y realizar trabajos comunitarios durante 1 año. Todo muy pulcro. Todo muy legal. Todo muy limpio sobre el papel. Pero la pregunta no desaparece por estar escrita en lenguaje jurídico: qué clase de justicia produce la sensación de que el corruptor útil siempre cae de pie.
Aldama no se limitó a colaborar. Aldama hizo carrera de plató. Se convirtió en munición contra el Gobierno. En invitado deseado. En personaje fetiche de esa derecha que no busca justicia, busca carnaza. No quería solo que se investigara la corrupción. Quería que la corrupción sirviera para construir una película completa: Sánchez, el PSOE, la caída del régimen, la gran conspiración, el sobre misterioso, la bomba definitiva. La ultraderecha lo entendió al vuelo. Siempre entiende estas cosas. Sabe detectar un instrumento.
Y Aldama se dejó querer.
Ahí está la foto política. Llegar al Supremo acompañado por Daniel Esteve, dueño de Desokupa, no es un detalle menor. Es una declaración visual. Es decirle al país con quién caminas, quién te arropa, quién te conduce hasta la puerta del tribunal. Después vino la normalización del personaje en el ecosistema ultra. Actos, focos, sonrisas torcidas, discursos contra el Gobierno y esa estética de matonismo mediático que convierte cualquier causa judicial en una romería contra la democracia.
Aldama no solo declaró ante la justicia. Aldama se subió al escenario de la reacción.
LA JUSTICIA, EL RELATO Y EL PRECIO DE CANTAR
La derecha dirá que todo esto demuestra la podredumbre del PSOE. Y una parte la demuestra, claro que sí. No hay que esconderse. La corrupción de Ábalos y Koldo, si queda probada en esos términos por el Supremo, es una vergüenza política de primer orden. Es una herida directa al discurso progresista. Es munición regalada a quienes llevan años diciendo que todos son iguales. No lo son, pero algunos se empeñan en parecerlo.
El problema es otro. El problema es que el mismo sistema que castiga duramente a unos decide premiar al empresario que estaba en el engranaje. El que sabía cómo se movía el dinero. El que se beneficiaba del acceso. El que, según la propia causa, formaba parte de esa arquitectura de favores, contratos y mordidas. Aldama no era un vecino despistado que vio pasar la trama por la ventana. Era parte del mecanismo.
Y aun así, no dormirá en prisión.
La explicación jurídica existe. La colaboración con la justicia se premia. Eso no es nuevo. A veces es necesario para desmontar organizaciones criminales. Nadie niega esa herramienta. La cuestión es cómo se aplica y qué mensaje deja. Porque cuando un empresario condenado por corrupción evita la cárcel después de convertirse en ariete mediático contra el Gobierno, la ciudadanía tiene derecho a levantar la ceja. Y algo más que la ceja.
Esto va de justicia, pero también va de poder. De quién tiene capacidad para negociar su caída. De quién puede convertir su confesión en salvavidas. De quién dispone de altavoces para presentarse como arrepentido cuando en realidad está defendiendo su propio pellejo. De quién puede pasearse con la extrema derecha, alimentar el circo y terminar recibiendo una salida mucho más amable que quienes no tienen nada que ofrecer al relato dominante.
Aldama, en cambio, ha entendido el manual del capitalismo judicial: si tienes información, dosifícala; si tienes enemigos útiles, señálalos; si tienes focos, aprovéchalos; si tienes cerca a la ultraderecha, conviértela en blindaje.











¡QUÉ EL TIEMPO PARE!

 El tiempo pasa

y yo, simplemente lo persigo.

Mi idea 

era llegar hasta él

y convencerle de que se tome un descanso

que haga una pausa de hidratación

y que se siente en una roca del camino,

que se sosiegue

que se tome todo con más calma

que cuando esto se acabe

no recibirá ningún premio

por haber llegado antes. 

Me jode sentirme esclavo de él

y siempre pendiente de lo que hace

y de lo que deja de hacer

y todo en mi vida gira alrededor de él

y me siento un pobre satélite del planeta "tiempo"

y ¿cuanto tiempo me queda?

y acaba esto y lo otro y porque el tiempo corre

y tan veloz como el viento

y yo corro todo lo que puedo y más

 y te juro mi conclusión final es...

es que no puedo más.

El tener que correr detrás de alguien

es algo que me altera y me desquicia,

no me gusta correr

y menos, detrás de nadie

y además, sin poder darle alcance nunca, 

y porque cuando siente mi aliento en su nuca

se revuelve y me dice

yo no he impuesto las normas

y a unas malas

pide una hoja de reclamaciones.

Y ahora, estoy en ello

quejándome por escrito

y hasta rogando y suplicando

¡qué el tiempo pare!











 

ESOS DÍAS (KARMELO C. IRIBARREN)


Hay días
en los que levantarte de la cama
suele terminar siendo
más que un acto rutinario
un gesto épico.
Y no me refiero ahora a las resacas
ni a que caigan chuzos
de punta ahí fuera
ni a que hayas roto con ella.
Me refiero
a cuando te quieren y hace sol
y no te duele nada,
a cuando tienes el mundo
rendido a tus pies,
y no te basta.













Concha Méndez


 

"Verano cruel". KARMELO C. IRIBARREN

 

LOS ÁRBOLES ME DAN ALAS

 No  te preocupes por mí 

estoy bien 

un poco viejo achacoso

y este calor de caldera 

se está

 encargando de poner mis ánimos en estado de alarma. 

Mis ánimos están bajos

pero creo que sé dominarlos.

Son ánimos en modo avión

pero no te preocupes por ello

siempre lo hago cuando llega el calor del verano.

Esto ya lo dije

y sé que me moriré en un mes de Julio y de Agosto

y tal como va Junio, tendré que añadirlo a la lista

y señalar en el calendario los tres meses

como de riesgo alto y potente. 

Yo pensaba que al final de mis días 

me recompesarían de alguna manera

y que me obsequiarían con veranos dulces y fresquitos

como eran antes los de mi niñez. 

mitad de calor, pero no soporífero

y la otra mitad lloviendo o nublado

los Septiembres también se salvaban

y en cambio ahora

el calor nos respeta menos

y se comerá Septiembre y al final desaparecerá del mapa

mi querido y amado otoño.

Y eso me tiene muy preocupado

ya no habrá árboles otoñales

ni saldrán setas en los claros del bosque

o bajo la hermoso sombra de un árbol.

No podré encender mi estufa de leña

y disfrutar de esa magnifícas tardes otoñales.

Viendo como se quema la leña, con música de fondo 

y viendo a los gatos pasear o pidiendo mimos.

El otoño está hecho para que pensemos y decidamos

y además, también pasará 

que de repente me veré abocado al crudo invierno

sin transiciones , sin preámbulos, ni nada de ir poquito a poco

Me perderé los colores otoñales 

y ese manto de hojas húmedas que parecen alfombras marrones 

sobre el precioso verde, con que nos obsequia el otoño

y mientras, en los campos de maíz se secan las últimas

 mazornas

que han quedado sin recoger en la última cosecha.

Mi alma es 90% otoño

mi infancia en otoño 

eran vendimias y olor  a uva fermentada

manzanas que en verano no sé comieron

el Ciruelo se quedaba desnudo pero del todo

los perales, como siempre, dieron muy pocas peras

mi madre diciendo que había que cortarlos 

y yo pensando que con su poca paciencia

poco les quedará de vida

y a lo mejor en el verano que viene

insistía ella

servirían de leña para hacer sardinas a la brasa.

Yo, de mi madre aprendí no mucho,

pero sí que aprendí a ser muy pragmático

y el tema de la leña levantó mi ánimo

y en ese momento dejé de compadecerme

por los pobres perales.

Son ciclos vitales 

todos estamos metidos en ciclos vitales

el del peral era ese

 pocas peras (o sea, poco rendimiento), matarlos y cortarlos

y hacer un buen montón de leña

y en el próximo Verano hacer brasas para las sardinas,

las mejores sardinas son las de Junio 

tienen más grasa bajo su piel

y eso le daba alas a la brasa y 

mientras el olor de sardinas nos envolvía en una nube de

 olores.

Los árboles en mi infancia fueron mi debilidad

veía uno y sin más trepaba por él

y desde allí arriba la visión del mundo 

era totalmente diferente

había más perspectiva, más direcciones, más claridad, 

y más energía

las dudas se convertían en certezas

el aire se hacía más fresco

y yo bajaba del árbol todo ufano

y dispuesto a cumplir lo decidido.

Creo que los árboles me trasmitían su energía

y un día en que no me subí a ninguno

noté el bajón en mi ánimo

y en ese momento sentí 

que seríamos uno para el resto de mi vida.

Yo creo que ahora, me está pasando eso,

son muchos años sin subirme a un árbol

y noto esa carencia energética.

Decía el anuncio 

 "Red Bull te da alas"

pues a mí las alas

me las dan los árboles










 No  te preocupes por mí 

estoy bien 

un poco viejo achacoso

y este calor de caldera 

se está

 encargando de poner mis ánimos en estado de alarma. 

Esto ya lo dije

y sé que me moriré en un mes de Julio y de Agosto

y tal como va Junio, tendré que añadirlo a la lista

y señalar en el calendario los tres meses

como de riesgo alto y potente. 

Yo pensaba que al final de mis días 

me recompesarían de alguna manera

y que me obsequiarían con veranos dulces y fresquitos

como eran antes los de mi niñez. 

mitad de calor, pero no soporífero

y la otra mitad lloviendo o nublado

los Septiembres también se salvaban

y en cambio ahora

el calor nos respeta menos

y se comerá Septiembre y al final desaparecerá del mapa

mi querido y amado otoño.

Y eso me tiene muy preocupado

ya no habrá árboles otoñales

ni saldrán setas en los claros del bosque

o bajo la hermoso sombra de un árbol.

No podré encender mi estufa de leña

y disfrutar de esa magnifícas tardes otoñales.

Viendo como se quema la leña, con música de fondo 

y viendo a los gatos pasear o pidiendo mimos.

El otoño está hecho para que pensemos y decidamos

y además, también pasará 

que de repente me veré abocado al crudo invierno

sin transiciones , sin preámbulos, ni nada de ir poquito a poco

Me perderé los colores otoñales 

y ese manto de hojas húmedas que parecen alfombras marrones 

sobre el precioso verde, con que nos obsequia el otoño

y mientras, en los campos de maíz se secan las últimas

 mazornas

que han quedado sin recoger en la última cosecha.

Mi alma es 90% otoño

mi infancia en otoño 

eran vendimias y olor  a uva fermentada

manzanas que en verano no sé comieron

el Ciruelo se quedaba desnudo pero del todo

los perales, como siempre, dieron muy pocas peras

mi madre diciendo que había que cortarlos 

y yo pensando que con su poca paciencia

poco les quedará de vida

y a lo mejor en el verano que viene

insistía ella

servirían de leña para hacer sardinas a la brasa.

Yo, de mi madre aprendí no mucho,

pero sí que aprendí a ser muy pragmático

y el tema de la leña levantó mi ánimo

y en ese momento dejé de compadecerme

por los pobres perales.

Son ciclos vitales 

todos estamos metidos en ciclos vitales

el del peral era ese

 pocas peras (o sea, poco rendimiento), matarlos y cortarlos

y hacer un buen montón de leña

y en el próximo Verano hacer brasas para las sardinas,

las mejores sardinas son las de Junio 

tienen más grasa bajo su piel

y eso le daba alas a la brasa y 

mientras el olor de sardinas nos envolvía en una nube de

 olores.

Los árboles en mi infancia fueron mi debilidad

veía uno y sin más trepaba por él

y desde allí arriba la visión del mundo 

era totalmente diferente

había más perspectiva, más direcciones, más claridad, 

y más energía

las dudas se convertían en certezas

el aire se hacía más fresco

y yo bajaba del árbol todo ufano

y dispuesto a cumplir lo decidido.

Creo que los árboles me trasmitían su energía

y un día en que no me subí a ninguno

noté el bajón en mi ánimo

y en ese momento sentí 

que seríamos uno para el resto de mi vida.

Yo creo que ahora, me está pasando eso,

son muchos años sin subirme a un árbol

y noto esa carencia energética.

Decía el anuncio 

 "Red Bull te da alas"

pues a mí las alas

me las dan los árboles.

MI ALMA...

                                                           De mí...no esperar mucho más no mucho más de lo que hast...