Que no
que no soy el que vosotros créeis que soy
mirad a la nada
y quizá ahí, me podéis encontrar
sobrevivo entre la nada y el vacío de la noche
me duermo sobre en el borde de un agujero negro
y pienso que mañana será otro día
y para no sentirme hundido del todo.
Me levanto despacio
me tomo un rico café con leche
veo desde mi ventana, hacia afuera
y para ver como se presenta el día
y si todo está despejado
y si va tocar andar bajo las sombras.
Ahora y dada mi edad
también observo si tengo el coche cerca
pues desde hace un tiempo
ni me acuerdo donde lo he dejado ayer
y cuando tengo prisa eso me desquicia
y porque me toca andar como un gallo sin cabeza
y buscando pistas que ayuden en algo a mi vieja memoria
y ahí, ya viene la confusión total y absoluta
y ayer lo dejé aparcado en esa calle
y cuando llego a ese determinado sitio
mi coche no está allí
y entonces pienso en otros posibles sitios
y por desgracia y de cada vez
tengo menos aciertos.
Y para mí
todo esto que ahora os cuento
son pequeñas derrotas
que yo percibo como grandes
y porque dentro de mi cerebro
son olvidos que de cada vez, me duelen más.
Y eso que vivo en un pequeño pueblo de 8.000 habitantes
y por tanto las distancias no son tan importantes
y por tanto, en media hora más o menos
he visitado todo el abanico de posibilidades
y al final lo acabo encontrando, sí o sí.
Alguna vez no lo encontré
y eso me hizo pensar
que como no lo había cerrado con llave
y porque nunca lo cierro y no sé muy bien porqué
pero yo veía a otro tío sentado al volante
y dirigiéndose a una playa de la Isla a pasar el día.
Menos mal
volví a pensar
que no funciona el aire acondicionado
y porque tengo pendiente una carga de gas.
Porque si no, ya veía al tío
montado de nuevo en mi coche
y dirigiéndose a algún lugar donde pudiera pasar la noche.
Y como ahora,
estamos en pleno verano
y donde la población de ésta pequeña isla
se multiplica por tres o por cuatro
mi coche pasaría a engrosar las filas
de los coches robados y que se han dado por desaparecidos
y como si en una isla se pudieran perder.
Pero claro,
con tíos tan empanados como yo
todo es susceptible de que se pueda perder
y porque previamente
no he podido actualizar mi memoria
y así, ponerla al día.
Que no
que no soy el que vosotros créeis que soy
mirad a la nada
y quizá ahí, me podéis encontrar
sobrevivo entre la nada y el vacío de la noche
me duermo sobre en el borde de un agujero negro
y pienso que mañana será otro día
y para no sentirme hundido del todo.
Me levanto despacio
me tomo un rico café con leche
veo desde mi ventana, hacia afuera
y para ver como se presenta el día
y si todo está despejado
y si va tocar andar bajo las sombras.
Ahora y dada mi edad
también observo si tengo el coche cerca
pues desde hace un tiempo
ni me acuerdo donde lo he dejado ayer
y cuando tengo prisa eso me desquicia
y porque me toca andar como un gallo sin cabeza
y buscando pistas que ayuden en algo a mi vieja memoria
y ahí, ya viene la confusión total y absoluta
y ayer lo dejé aparcado en esa calle
y cuando llego a ese determinado sitio
mi coche no está allí
y entonces pienso en otros posibles sitios
y por desgracia y de cada vez
tengo menos aciertos.
Y para mí
todo esto que ahora os cuento
son pequeñas derrotas
que yo percibo como grandes
y porque dentro de mi cerebro
son olvidos que de cada vez, me duelen más.
Y eso que vivo en un pequeño pueblo de 8.000 habitantes
y por tanto las distancias no son tan importantes
y por tanto, en media hora más o menos
he visitado todo el abanico de posibilidades
y al final lo acabo encontrando, sí o sí.
Alguna vez no lo encontré
y eso me hizo pensar
que como no lo había cerrado con llave
y porque nunca lo cierro y no sé muy bien porqué
pero yo veía a otro tío sentado al volante
y dirigiéndose a una playa de la Isla a pasar el día.
Menos mal
volví a pensar
que no funciona el aire acondicionado
y porque tengo pendiente una carga de gas.
Porque si no, ya veía al tío
montado de nuevo en mi coche
y dirigiéndose a algún lugar donde pudiera pasar la noche.
Y como ahora,
estamos en pleno verano
y donde la población de ésta pequeña isla
se multiplica por tres o cuatro
mi coche pasaría a engrosar las filas
de los coches robados y que se han dado por desaparecidos
y como si en una isla se pudieran perder.
Pero claro,
con tíos tan empanados como yo
todo es susceptible de que se pueda perder
y porque previamente
no he podido actualizar mi memoria
y así, ponerla al día.






