Cuando uno se va
no se va con todo, ni del todo
siempre queda un pequeño objeto que se perdió en el tiempo
o siempre quedan cosas que recordar
al fin y al cabo estamos hechos de recuerdos anteriores
un poco, de aquellos veranos eternos
de sol, playa, arena mojada, olor a pinos
y conversaciones sobre nuestras pasiones e ilusiones
otro poco, de tardes sin saber que hacer
y porque nos vencía el aburrimiento
y eso indicaba que nos sobraba tiempo
y porque de aquellas, no lo necesitábamos
y simplemente lo dejábamos correr.
El tiempo empezó a importarnos
cuando empezamos a oír el tic tac del reloj del descuento
y a partir de ahí, un año más, era un año menos
y el ansia por hacer algo importante iba en aumento
y años después y ante el espejo te preguntabas
¿hice algo importante?
¿hice algo que marcara un antes y un después en mi vida?
y salvo casarme locamente enamorado
y el hecho de tener tres hijos
no tengo muchas más historias por contar.
El trabajo me fue bien
mejor dicho, me fue muy bien.
Mantuve la relación con unos cuantos amigos
que poco a poco se fueron difuminando
y que ahora estoy bajo mínimos
y tengo la certeza de que yo participé activamente
en ese alejamiento.
Pero en la vida
no todo son aciertos
y cometemos muchas (a veces demasiadas) equivocaciones
y yo no voy de santo
ni de que todo lo he hecho muy bien
y que los demás son los culpables.
Yo también entono "el mea culpa"
y pido perdón a las personas que quería
o que todavía quiero
y por no dar el nivel que correspondía
también a las personas que quise un solo día
y porque al día siguiente me fui sin despedirme
y porque el amor de un día...es un amor de un día. Y punto.

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