OMBLIGOS

O sea...que la vida tras esa frontera que delimita la gran Europa de la pobre África y de ahí pa abajo...nadie vale nada.
Un africano vale menos que un caramelo para un chaval europeo.
Pero eso no importa mucho...para esos cuantos que valoran distinto una vida que la otra.
Al parecer nuestra vida vale dos quintales y muchos más.
Y la suya (la de los africanos y demás) vale para limpiarnos los pies o el culo y al mismo tiempo decir:
¡que tampoco lo hacen tan bien!.
En el fondo y en la superficie, estamos por encima del otro o de los otros o de los que están al otro lado del charco o al otro lado del Estrecho o al otro lado del mundo.
Al final, se nos ven las costuras que delatan nuestra mediocridad y mezquindad.
Y claro y mientras...
surgen los chistes fáciles y graciosillos
que denotan su fondo a peste rancia, oxidada y llena de rabia
y rebosante de odio racial...
Al final...el moro o el sudaca son una mierda que solo apesta y lo que realmente importa es mirar y siempre, a nuestros propios ombligos de europeos.













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PEDRO SALINAS