Que nadie me pida que haga lo contrario de lo que pienso

 Que nadie me pida que haga lo contrario de lo que pienso

 le pido que no me ayude a desdoblarme en otra persona

que por supuesto

será la peor de mis versiones 

y acabaré siendo un bulto de carne lleno de rabia y odio,

un ser agresivo, visceral, enfurecido,

 mal amigo y peor persona.

Y lo digo porque si me agreden, yo respondo

y no podría responsabilizar de mis actos

y porque ya no ejercería el control sobre mi mismo

que antes tenía

y al dejar entrar en mi mente pensamientos de la peor calaña

porque me quedé sin filtros

o se me olvidó ponerlos, 

porque mis esfinteres dejaron de funcionar

y ya no se abren y cierran

y porque pase lo que pase, 

mis pupilas se han quedado inertes

y congeladas y simplemente, no responden

ni a la luz ni a la oscuridad de la noche más negra.

Me he quedado vaciado

y eso es como recibir a los peores pensamientos

con los brazos abiertos

y mirar todo el espacio que tenéis

y queréis una birras y un surtidito de droga

y sentaros cómodamente

y esperad que ahora viene la música y la cocaína,

 y haceros unas rayas con mi maldad infinita

y quizá así, me entenderéis un poco mejor.

Y cuando la maldad se ha instalado en mi mente

 todo lo que era luz ahora es negrura

y aquella hermosa visión que tenía del ser humano

y del mundo y de la vida

se ha convertido en destrucción y asolación

ni siquiera se ha quedada viva una brizna de hierba verde

ni se escucha el maullido desesperado de un gato

ni el ladrido amenazante de un perro

ni el sonido de una voz amiga allá a lo lejos.

En fin, lo vuelvo a repetir, 

destrucción y asolación total y absoluta

dentro de mi mente

y no hablo de mi alma,

porque hace mucho tiempo  

que mi alma lleva viviendo en ese estado

de violencia extrema y por eso y de vez en cuando

se escuchan sus desgarrados gritos. 












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PEDRO SALINAS