Yo sé
que algún día
alguien me dirá
pero tío ¿qué estás haciendo?.
¿Escribes por instinto primario
escribes para calmar tus ansias más viscerales
y así, sentirte un poco mejor que antes
o escribes porque así te lo dictan tus sentimientos
y pensamientos?
Y no habrá paz dentro de mí
mientras los mantengas en tiempo de espera
y porque no hay un orden predeterminado
que diga, ahora te toca a tí y no al siguiente.
En mi vida tiene que haber mucha espontaneidad
y a lo mejor el último de la fila
pasa a estar de primero
y mientras el que estaba de primero
pasa a engrosar las filas de ese ejército no clasificado
y a formar parte de todos esos millones de personas
que jamás fueron clasificadas
y porque no fueron valorados como tocaba
o lo fueron, pero que a nadie les importaba como eran
o dejaban de ser
y es que al fin y al cabo
eran una masa de seres mediocres
o un ejército de desesperados desamparados
que no cuajaban ni en un lado, ni en el otro,
que les decían
ahora os toca votar
y lo hacían sin apenas pensar
en sus consecuencias venideras
y ahora es la hora de tener que mataros entre vosotros
y para ello le montaban una guerra con toda su parafernalia
bélica
y cada parte con su bandera patriótica
y matando al enemigo que en teoría les habían creado a su
medida.
Después el vencedor
imponía sus reglas de juego
y entre otras cosas
no sé podía hablar otro idioma
que no fuera el de los vencedores
ni estar en otro ejército que no fuera el suyo
ni pertenecer a otra historia que no hablara de ellos y de su
poderío
En general son más jodidos los vencedores que los vencidos
se sienten más poderosos como fuerza bruta sanguinaria
y el simple hecho de sentirse así, les pone y los pone cachondos
y venga desfiles militares a todas horas y todos los días
y aquí entra nuestra santa madre Iglesia
y por eso meten a algún avispado obispo
como parte de sus desfiles
y al mismo tiempo que admiten al ejército en sus procesiones
y así, hacen un intercambio de piezas
y para nuestra desgracia
casi todas encajan o acaban encajando.
Y no le he dicho antes
pero yo soy parte de ese ejército que ha sido vencido
y que ahora está en proceso de reconstrucción.
En general no me gustan ni mucho ni poco
los vencedores
y porque en general se hacen pequeños tiranos
que siguen los designios de otro gran dictador
y que suele ser, más descerebrado que todos ellos juntos
ellos obedecen a base de consignas y rollos patrióticos
que la televisión les va vomitando cada día.
Mientras el vencido, como yo,
ponemos cara de cordero degollado
y por puro instinto de supervivencia
y parecemos que somos
pero en realidad, no lo somos.
Durante un tiempo
nos esconderemos en cualquier rincón del mundo
nos moveremos en absoluto silencio
más tarde nos haremos célula viviente que va creciendo
y mucho más tarde
pediremos que todos nos levantemos y nos rebelemos.
Y siempre ha sido así
y me temo, que así seguirá siendo.
Aclaro
que a veces el vencido
y con el delicado paso del tiempo
acaba venciendo al vencedor.
Y entonces es cuando te preguntas
¿para qué, tanta muerte en vano?
Yo sé
que algún día
alguien me dirá
pero tío ¿qué estás haciendo?.
¿Escribes por instinto primario
escribes para calmar tus ansias más viscerales
y así, sentirte un poco mejor que antes
o escribes porque así te lo dictan tus sentimientos
y pensamientos?
Y no habrá paz dentro de tí
mientras los mantengas en tiempo de espera
y porque no hay un orden predeterminado
que diga, ahora te toca a tí y no a mí.
En mi vida tiene que haber mucha espontaneidad
y a lo mejor el último de la fila
pasa a estar de primero
y mientras el que estaba de primero
pasa a engrosar las filas de ese ejército no clasificado
y a ser parte de todos esos millones de personas
que jamás fueron clasificados
y porque no fueron valorados como tocaba
o lo fueron, pero que a nadie les importaba como eran
o dejaban de ser
y es que al fin y al cabo
eran una masa de seres mediocres
o un ejército de desesperados desamparados
que no cuajaban ni en un lado, ni en el otro,
que les decían
ahora os toca votar
y lo hacían sin apenas pensar
en sus consecuencias
y ahora es la hora de tener que mataros entre vosotros
y para ello le montaban una guerra con toda su parafernalia
y cada parte con su bandera patriótica
y matando al enemigo que anteriormente les habían creado.
Después el vencedor
imponía sus reglas de juego
y entre otras cosas
no sé podía hablar otro idioma
que no fuera el de los vencedores
ni estar en otro ejército que no fuera el suyo
ni pertenecer a otra historia que no hablara de ellos
En general son más jodidos los vencedores que los vencidos
se sienten más poderosos como fuerza bruta sanguinaria
y el simple hecho de sentirse así, les pone y los pone cachondos
y venga desfiles militares a todas horas y todos los días
y aquí entra nuestra santa madre Iglesia
y por eso meten a algún avispado obispo
como parte de sus desfiles
y al mismo tiempo que admiten al ejército en sus procesiones
y así, hacen un intercambio de piezas
y para nuestra desgracia
casi todas encajan o acaban encajando.
Y no le he dicho antes
pero yo soy parte de ese ejército que ha sido vencido
y que ahora está en proceso de reconstrucción.
En general no me gustan ni mucho ni poco
los vencedores
y porque en general se hacen pequeños tiranos
que siguen los designios de otro gran dictador
y que suele ser, más descerebrado que todos ellos juntos
ellos obedecen a base de consignas y rollos patrióticos
que la televisión les va vomitando cada día.
Mientras el vencido, como yo,
ponemos cara de cordero degollado
y por puro instinto de supervivencia
y parecemos que somos
pero en realidad, no lo somos.
Durante un tiempo
nos esconderemos en cualquier rincón del mundo
nos moveremos en silencio
más tarde nos haremos célula viviente
y mucho más tarde
pediremos que todos nos levantemos y nos rebelemos.
Y siempre ha sido así
y me temo, que así seguirá siendo.
Aclaro
que a veces el vencido
y con el paso del tiempo
acaba venciendo al vencedor.

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