La luz brillante del sol
me rompe en dos partes
por un lado,
la siento dentro de mí y como si fuera mía
y por otro
es tan punzante como mil puñales clavados en mi córnea.
La luz de la luna me enternece y por ella me dejo llevar,
no hay luz en este mundo que me comprenda mejor.
Yo con ella,
me siento feliz
y me adapto como un gato en la noche
a su hermosa luminosidad de astro.
Cuando la luna tiene halo
yo me expando como un gas volátil
y cuando se encoge hasta casi desaparecer
me gustaría poder esconderme bajo un alfiler.

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